WASHINGTON, E.U.-
Nominada a la Mejor Jugadora del Año por la FIFA, la delantera Megan Rapinoe cerró el ciclo mundialista, con alto reconocimiento internacional en un punto convergente de su carrera y activismo.
Nacida en 1985 en el norte de California, Rapinoe comenzó a jugar fútbol por influencia de su hermano mayor. Fue convocada ante la Selección Nacional Femenil en el 2006, pero después de una lesión a su rodilla pierde su lugar en el equipo que participa en el Mundial Femenil del 2007 y las Olimpiadas del 2008 en Beijing.
Sin embargo, ha sido una presencia constante en el equipo desde el Mundial del 2011, llegando a la final en tres ocasiones y triunfando en el 2015 y 2019.
Durante Francia 2019, atrajo la ira de Donald Trump, quien la retó a ganar el mundial antes de criticar las prioridades de su gobierno.
Rapinoe procedió a ser honrada como la mayor goleadora y la mejor jugadora del torneo, junto con alzar la Copa del Mundo en su rol de capitana. Su celebración la convierte en una sensación a nivel internacional.
“Mi gran mensaje”, dijo Rapinoe al New York Times, “es que cada persona tiene la responsabilidad de participar en esta sociedad y hacer de ella un lugar mejor para todos, en cualquier capacidad que puedan”.
En el 2012, Rapinoe se declaró como miembro de la comunidad LGBT. Esto impulsó su activismo, el cual se centró en temas relacionados con la igualdad racial y de género.
Es la primera atleta fuera de la NFL en hincarse durante el Himno Nacional en apoyo a la protesta de Colin Kaepernick.
También fue parte de una demanda de las jugadoras de la Selección Nacional contra la Federación de Futbol Soccer de Estados Unidos por causas de discriminación de género en el ámbito económico.
Actualmente, Rapinoe juega para el club de futbol Seattle Reign, ha anotado 37 goles y tiene dos trofeos. La Liga Nacional Femenil de Futbol (NWSL) cuenta con 9 equipos, cuyos juegos pueden verse por el canal de ESPN. (Con información de Diana Cervantes)
FOTO: TWITTER


