Monterrey, N.L.-
En la tercer corrida de la Temporada 2023 en la Monumental Monterrey, el tlaxcalteca Uriel Moreno “El Zapata” fue el mejor librado al cortar la única oreja de la noche y llevarse a sus vitrinas el trofeo ‘Al mejor par de banderillas’.
El diestro tlaxcalteca cuajó una faena completa al toro que abrió plaza, en el que lució en el segundo tercio. En el cuarto toro también tuvo una labor entonada y cortó la oreja.
La corrida resultó un tanto accidentada, pues el segundo espada, Antonio García “El Chihuahua”, sufrió una luxación del hombro izquierdo al poner un par de banderillas en el cuarto toro del festejo, la cual luego de ser reducida en la enfermería le permitió continuar con la lidia de dos toros más en la noche, aunque mermado de facultades por ese motivo. El norteño no logró cortar orejas y salió con las manos vacías.
El tercer espada, el local Sergio Garza, fue prendido por su primer enemigo luego de que le perdió la cara al salir de una tanda de muletazos y ya no pudo continuar con el festejo, siendo trasladado al hospital.
En la corrida se lidió un encierro de Xaxay, que dejó mucho qué desear. Sobresalió únicamente el primer toro del festejo, al que asistieron alrededor de 3 mil aficionados en los tendidos.
Sale Garza del hospital
Sergio Garza ya fue dado de alta luego de pasar una noche con muchos dolores en el Hospital Muguerza Vitro de Monterrey, a donde llegó con severos golpes y fibras musculares rotas en la parte doral y lumbar de la espalda a consecuencia del arreón que le propinó su primer toro de la noche el viernes.
De acuerdo con el parte médico firmado por el doctor Juan Gutiérrez Gamboa, jefe de los servicios médicos de la Monumental Monterrey, Garza sufrió una “hipertensión muscular”, que se reflejó en un fuerte dolor que le impedía el movimiento y le dificultaba la respiración.
“Estoy todavía adolorido, pero ya con el medicamento pude estar un poco mejor, porque anoche no podía aguantar el dolo y se me dificultaba respirar.
Con los estudios de resonancia que me hicieron se descartó que no traigo costillas fracturadas, solo las fibras musculares se desgarraron por el golpe y la manera en que se arqueó mi cuerpo para atrás, entre el testuz y los cuernos del toro, pero bendito Dios aquí queda torero para rato”, expresó.
Lamentó no haber podido salir al ruedo a pasaportar a su toro, y mucho menos lidiar al que cerró plaza.
“Yo estaba aferrado a salir a matar mi segundo toro, pero los doctores y mi gente me dijeron que no. Te soy sincero hasta lloré de la impotencia, pedí una muleta a ver si podía cargarla y no podía y ahí me rompí en llanto”.
Dijo que el percance sucedió cuando la faena apenas estaba empezando a tomar vuelo.
“En un descuido que salí a recoger los aplausos de la gente y con el aire que hacía la muleta se papaloteó y el toro hizo el viaje y ya no me dio tiempo ni de reaccionar.
Por más que quería ponerme derecho, tanto al pararme como en la camilla, el dolor era impresionante, más fuerte aún que cuando un toro me fracturó las costillas en esta misma plaza”.
Comentó que si iba a salir al segundo toro era para cortarle las orejas, no nada más a ver qué pasaba, pero se decidió que por su propia seguridad y por el dolor era mejor no hacerlo.
“Estuve en la enfermería donde solo me pudieron administrar un medicamento que no me hiciera reacción, pues soy alérgico a algunos de ellos, hasta que ya me trajeron al hospital”.




