Alejandro Sanz: Su música no se toca, pero se siente

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Monterrey, N.L.-
Como “La música no se toca”, Alejandro Sanz le robó “El alma al aire”… y también a 7 mil regiomontanos que la noche del viernes 19 de octubre llenaron el Auditorio Banamex, no sólo con su presencia, sino con su entusiasmo y delirio por su ídolo.

Un repertorio de 18 canciones, más dos medleys, fueron suficientes para que durante poco más de dos horas, el español y los espectadores hicieran “click” en una noche que quedará grabada en la mente de artista y público.

Sanz fue impuntual y apareció en escena casi 40 minutos después de lo pactado, quizá porque apenas unas horas antes había llegado a Monterrey. Pero el retraso fue compensado con creces porque el nuevo show del intérprete es un montaje espectacular.

Apoyado en tres pantallas, dos laterales, una al centro del escenario, escenografía que conforme transcurre la presentación adquiere un papel protagónico, más sus músicos y coristas, Sanz es un deleite.

Tiene una voz poderosa, es encantador y muchas mujeres estaban fascinadas por su rostro aún de niño, mientras que los caballeros no tuvieron empacho en cantar a todo pulmón.

“Llamando a la mujer acción”, “Cómo decir sin andar diciendo”, “Se vende” y “Desde cuando”, abrieron la velada con la que el cantautor recorrió sus dos décadas de trayectoria, aunque él hubiera preferido que el público no recordara cuántos años lleva en el medio musical.

“Luego van a saber cuántos años tengo…”, dijo en broma.

Decidir cuál fue la mejor interpretación de la noche resulta difícil porque Sanz se entregó por igual en “Cuando nadie me ve” que en “Mi soledad y yo”, “Yo te traigo… 20 años”, “No me compares” y en “No me compares”, que tuvo un coro monumental.

Al final del concierto cantó “No es lo mismo”, “Looking for Paradise”, “La música no se toca”, “Mi marciana” como encore “Amiga mía”/”Y si fuera ella” con las que cerró una noche brillante e inolvidable.

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