Monterrey, N.L.-
La sala estaba a punto de terminar de ser limpiada. Los empleados del cine empezaban a llevar los botes de basuras llenas de envases de palomitas y vasos de refresco sin acabar.
Afuera se encuentra una cintilla que no dejaba pasar al público expectante a punto de entrar a la Sala 2 de la función de las 16:50 horas. Entre la gente se comenta que vieron en twitter que “sí da miedo” y que un primo la recomendó.
Otros más hablan de cosas que les pasaron durante el día mientras ríen con sus amigos e intentan no acabarse las palomitas antes de que inicie la función.
Cuando por fin el empleado del cine deja pasar a las personas cada una se empieza a colocar en su lugar previamente escogido como si cada silla fuera un asiento en la rueda de la fortuna en la que se espera con mucha emoción el inicio. Pero son más bien butacas que sufren, porque saben por experiencia que quien ve esta película todo el tiempo se mueve.
Se integraron 24 personas, todas acompañadas, algunas parejas de novios, otros esposos y unos más amigos de tres o más. Los trailers pasaron sin la más mínima atención. Una de las parejas de novios empezó a hacer llamadas advirtiendo que estaban en el cine y que en cuanto terminará el filme se reportarían.
Dio inicio la película, con una escena en la que los demonólogos Ed (Patrick Wilson) y Lorraine Warren (Vera Farmiga) están investigando el caso de una muñeca que aparentemente está endemoniada en los 70’s.
El público comienza a reír, tal parece que será una de las tantas películas donde la mala es una muñeca con cara de títere. Pero no es así.
La película empieza arrojar pistas y frases que empezarán a quedar marcadas en las mentes del público como “los demonios poseen gente, no cosas”, “utilizan mentes débiles, no bautizadas”. Algunos de los asistentes le empezaban a encontrar sentido a su Primera Comunión.
La trama sigue pareciendo típica, una familia conformada por la pareja de Roger (Ron Livingston) y Carolyn Perron (Lily Taylor) con sus cinco hijas Cynthia (Mackenzie Foy), Christine (Joey King), Nancy (Hayley McFarland), Andrea (Shanley Caswell) y April (Kyla Deaver) y claro con un perro que seguro verá fantasmas, se cambia de casa, obviamente, alejada del mundo. Típico.
Juegos de escondidas, peleas entre hermanas y hasta una escena romántica empiezan a confundir al público. Ellos ya querían acción, sabían que la historia debía ser algo más. Tres personas de la tercera edad se integran al auditorio dando un total de 27.
El filme ahora empieza a intrigar a los asistentes. La madre de familia amanece con moretones, los relojes están averiados y se quedan marcando las 3:07, a las niñas les tocan los pies mientras duermen, hedores a carne húmeda y para acabarla encuentran al perro muerto. El público se las empieza a oler, saben que algo pasará.
La niña menor de la casa se encuentra un carrusel de adorno que abre y deja ver un espejo con sonido, el cual cree que le habla. Ahí está el primer suceso paranormal. La madre Carolyne empieza a escuchar voces y ver de donde vienen. “En el ropero” dice una de las asistentes, y como si la protagonista la escuchara empieza a buscar en el mueble, no había nada.
Cuando anochece, Carolyne sigue escuchando ruidos y se empiezan a caer los cuadros que apenas acababan de colgar hasta que finalmente un espíritu la posee y la arrastra junto con su hija al sótano, y esta se le presenta en forma de una anciana poco normal que empieza a hacerles daño. La audiencia se empieza a tapar los ojos y así aliviar el miedo de ver lo que estaban pasando. Roger aparece como el salvador de las mujeres, pero también del miedo de la audiencia.
Amanece, por fin, en forma de esa luz que desaparece a cualquier ente maligno. Ed y Lorren acuden a ayudar a la familia y empiezan a filmar y grabar en audio todo. Lorren es clarividente y empieza a ver cosas que nadie más ve. El público se empieza a retorcer en su silla.
Cuando Ed y su esposa analizan las cintas, se escucha una psicofonía, espantosa, retumbante como si fuera un grito, el público empieza a gritar, no tenían escapatoria. Los ojos los cierras, ¿pero los oídos?
La historia de la anciana por fin se vislumbra, mató a sus hijos para ofrecérselos al mismísimo diablo y ahora quería repetirlo con cada inquilino de esa casa. Era necesario un exorcismo.
La víctima de la anciana es la mamá, a quien poseyó y le cambió su aspecto: ojos verdes e irritados, faceta diabólica, cara agresiva y con furia. Su primera fechoría enterrar a su hija menor April en la cocina.
El público empezaba a gritar, moverse de su lugar y buscar renegarse de la imagen de Carolyne poseída. Pero era inútil, la escena mínimo duraría 15 minutos y era mejor verla o se perderían lo mejor de la película.
La mujer finalmente es atada a una silla y empieza Ed a hacer el exorcismo. La mujer se eleva y se mueve de un lado para el otro. El ruido era insoportable. Carolyne vomita sangre de rabia y se libera de su silla. Ed no dejó de seguir con su rito de exorcismo hasta que finalmente llamó al demonio por su nombre y el ente liberó a la madre y desentierran a April.
Volvió a amanecer, ya el público pudo volver a respirar, por fin terminó la película y podían ir a sus casas. Sabían que el hecho era real, pero eso es lo que dicen para vender las películas, sin embargo esto era diferente, las personas pudieron ver al final fotos del suceso real, todo era de verdad.
El público se fue a sus casas, pero seguramente hoy dormirán con la luz prendida, verificarán que su reloj esté andando correctamente, que no haya ningún olor a humedad y se alertarán con cualquier sonido que escuchen porque ahora saben que los demonios existen. (Edrei Álvarez).


