Roger Waters detuvo el tiempo diez minutos

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México, D.F.-
Natzenka Hernández llegó desde las 07:00 horas del jueves y se postró enfrente del hotel donde Roger Waters y su banda habían arribado una noche antes. Después le acompañaron Fernanda Hurtado, Iván Ramos, Artemio Villa, Merlina Ramírez y una decena de seguidores del músico británico. Ocho horas después de haberse conocido, su fidelidad valió la pena.
Alrededor de las 12:00 horas los músicos del británico salieron del lugar, caminaron por Reforma y un par de ellos les firmó portadas de discos, fotografías, playeras y hasta una motocicleta, pero G.I. Smith, uno de los guitarristas, compartió con ellos unos minutos.
“Los fans es lo mejor de estar en México. Me gusta estar aquí y espero me de tiempo de tomar un poco de mezcal, con todo y gusano”, platicó el músico a EL UNIVERSAL mientras fumaba un puro y encendía un cigarrillo a otro seguidor de la banda.
Minutos antes había llegado Dave, guitarrista líder, quien también conversó con los seguidores. El gesto de la agrupación animó a la docena de fans que esperaba expectante.
La locura y nervios haría presa de ellos alrededor de las 15:40 horas, cuando Roger apareció en el lobbie del hotel y titubeante por fin salió a atender a sus incondicionales.
Formaron una fila y uno a uno pasaron las 50 seguidores del ícono de Pink Floyd, quien enfundado en pantalón de mezclilla, playera oscura y tenis sin agujetas intercambió saludos y firmó sólo un objeto por persona, “no más”, advirtió la seguridad personal del músico.
Durante diez minutos Waters se dedicó a sus seguidores mexicanos, quienes aguardaron disciplinados para recibir el fruto de su esfuezo.
Tan lejos y tan cerca
En 2011 Iván Ramos partió de su natal San Luis Potosí, llegó a la Ciudad de México y se hospedó en el mismo hotel donde lo hizo Roger Waters. Pagó dos mil 500 pesos por noche, todo por estar cerca de su ídolo.
“Desayuné con Dave (Guitarrista) y tuve autógrafos y fotografías con todos, pero cuando llegó Roger yo comía en la mesa detrás de él, esperé que terminara y cuando me acerqué a él los de seguridad del hotel me apartaron. Les dije que me hospedaba ahí, pero me respondieron que era contra las políticas molestar a los huéspedes”, relató el arquitecto de 31 años de edad, quien recuerda que horas después el británico dio autógrafos a sus fans que esperaban afuera.
Esta vez el potosino reservó en un sitio más económico, esperó y obtuvo la rúbrica de quien la noche de este viernes y el sábado cantará en el Foro Sol.

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