Monterrey, N.L.-
Tras la pérdida de su caballo “Trencito”José Carmen Moya, de 70 años, recibió un caballo gracias a la recaudación de dinero que hicieron sus vecinos.
Fue en diciembre del año pasado, que José conmovió a la población de Ahuachuapán, El Salvador, cuando fue captado llorando en plena calle por la muerte de su equino.
Trencito ayudaba a transportar los lácteos que comercializaba, ya que debido a su avanzada edad le costaba caminar.
Explicó que en esa ocasión se hincó levantado sus manos y mirada hacia el cielo como agradecimiento a Dios por permitir que el caballo lo desplazara.
“Mis pies eran el caballo, la gente me decían que me lo cambiaban o me lo compraban pero les decía que no”, comentó José.
Pero tras ver las carencias por las que pasaba el hombre, la gente de su colonia reunió dinero para comprar un nuevo caballo a quien nombró “Justiciero”, porque considera que el regalo fue obra de la “justicia”.



