Berlín, Ale.- Refugiados desesperados en la localidad griega de Idomeni agitaron hoy banderas alemanas mientras gritaban: “¡Mamá Merkel!”, para que la canciller federal alemana intervenga y se les permita pasar para continuar su viaje hacia Alemania.
Se trató de un grupo de alrededor de 200 refugiados en el campo de recepción de inmigrantes en la localidad griega Idomeni, donde están varadas alrededor de 13 mil personas que no pueden utilizar la Ruta de los Balcanes para llegar a Europa Occidental.
Fotógrafos de medios alemanes captaron las escenas de esa acción de un grupo de refugiados en Idomeni, localidad ubicada en la frontera con Macedonia.
Esa ruta está por lo pronto bloqueada por las autoridades griegas, a causa de la presión de Alemania y de la Unión Europea (UE) para frenar el interminable flujo de refugiados.
Los refugiados llevaron a cabo esa acción después de que trascendió que en la Cumbre entre la UE y Turquía, que se lleva a cabo este día en Bruselas, hay gobiernos europeos que pretendieron poner en la declaración conjunta que la Ruta de los Balcanes está cerrada.
Sin embargo, Merkel rechazó esa pretensión y en ello la apoyó el presidente de la UE, Jean Claude Juncker.
La ruta de los Balcanes pasa por Grecia, Macedonia, Serbia, Croacia y Eslovenia hacia Austria y Alemania. Los mencionados países de los Balcanes cerraron de manera unilateral sus fronteras a los refugiados desde hace unas semanas.
Las autoridades macedonias solo dejan pasar a no más de 250 refugiados al día y quienes consiguen ese permiso tienen su documentación en orden.
La negativa de Merkel a que se utilice la frase “la Ruta de los Balcanes está cerrada” se debe a que, según sus propias palabras en Bruselas captadas por la prensa alemana, “no se trata de cerrar algo”, sino de “alcanzar una solución de fondo para la crisis” y del papel que jugará en ello Turquía.
A finales del año pasado, la canciller alemana dijo que Turquía juega un papel clave en su “deber histórico” de dar solución a la crisis migratoria en Europa y añadió que la UE debería hacer más esfuerzos para ayudar a Ankara a controlar los flujos de refugiados.
En febrero de este año, el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, dijo que su país admitirá a los 30 mil refugiados que esperan en la frontera con Siria “cuando sea necesario”, pero afirmó que los bombardeos rusos en Siria no pueden ser tolerados con la idea de que Turquía aceptará a los refugiados.
Davutoglu agregó que Turquía no soportará sola “toda la carga” de la acogida de los refugiados.
“Nadie debe pensar que, como Turquía acoge a los refugiados y asume esta responsabilidad, debe llevar sola toda la carga”, sentenció Davutoglu.


