Homestead, Florida.-
Rosa llegó hace 10 años a Estados Unidos para reunirse con su papá y tener una vida mejor. Sin embargo, fue capturada y llevada a un centro de detención de inmigrantes donde, asegura, fue víctima de abusos por parte de un custodio. Tenía 16 años.
“A mí me abusaron en un centro de detención en Texas”, contó a EL UNIVERSAL Rosa, hondureña que prefiere no revelar su verdadero nombre porque es indocumentada.
Su caso se suma al de miles de inmigrantes que han sufrido tocamientos y violaciones en esos lugares. No es una práctica nueva. De acuerdo con la Organización de Iniciativas Comunitarias para los Migrantes en Confinamiento (CIVIC), entre enero de 2010 y junio de 2016 se registraron más de 36 mil quejas contra oficiales federales por daños físicos y acoso sexual.
“Una noche sentí que alguien me estaba tocando, me desperté y era el guardia acariciando mis pechos… No quería decir nada porque tenía miedo… Sucedió como tres o cuatro veces más”, dijo Rosa, quien hoy vive con su padre en Florida y lucha por legalizar su situación.


