FOTOS: TWITTER
Sao Paulo, Brasil.-
La mayor operación policial en la historia de Río de Janeiro dejó al menos 132 personas muertas, entre ellas cuatro agentes que perdieron la vida durante la incursión de 2 mil 500 elementos de seguridad en el Complexo da Penha, una favela del norte de la ciudad, donde las fuerzas del orden intentaban capturar a líderes del grupo criminal Comando Vermelho.
Los vecinos, conmocionados por la magnitud del operativo, han iniciado por su cuenta la búsqueda de desaparecidos, sin ayuda de las autoridades.
En calles y senderos que bordean los cerros, continúan encontrándose cuerpos, algunos con aparentes signos de tortura.
Las imágenes que se han difundido muestran a decenas de víctimas colocadas en fila sobre el suelo de una plaza en la favela Vila Cruzeiro, para que sus allegados puedan reconocerlos.
Pese a la devastación, el gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, defendió la acción y la calificó como un “éxito”.
El despliegue incluyó el cumplimiento de 100 órdenes de arresto en un área de nueve millones de metros cuadrados, en un intento por frenar la expansión del Comando Vermelho, una de las organizaciones criminales más poderosas del país.
Mientras las autoridades celebran los resultados de la operación, los habitantes de la Penha padecen por calles marcadas por la violencia, familias fragmentadas y una comunidad que, entre el miedo y la indignación, aún busca respuestas y justicia.



