Reynosa, Tam.-
Son las 5:30 horas. Apenas empezaba a amanecer en el Valle de Texas y así lucían las ciudades de Mission y McAllen, Texas: solo unos focos de automóviles, los semáforos y las luces led iluminaban las calles sombrías y deshabitadas por la pandemia del coronavirus, como en aquellas películas de ciencia ficción.
Un minuto antes de la medianoche del jueves 26 de marzo, el juez Richard Cortez emitió una orden para declarar toque de queda en aquellas comunidades, al igual que en Edinburg e Hidalgo.
Después de registrarse el caso positivo de Covid-19 en Pharr sumándose a los 8 existentes en los otros condados, el funcionario decidió decretar shelter at home, quedarse en casa para evitar la propagación del virus. Solo ciertas personas con “negocios esenciales” están autorizadas para salir a la calle.
El panorama es desolador, y solo Richard Cortez es el que podrá decidir hasta cuándo se levanta la restricción.


