Orlando, E.U.- “Ahí viene. Voy a morir”. Ése fue uno de los últimos mensajes que Mina Justice recibió de su hijo Eddie, quien había salido con amigos a la discoteca gay Pulse en Orlando.
El lugar fue atacado ayer por la madrugada, en lo que resultó ser la peor masacre en Estados Unidos desde el 11 de septiembre del 2001. Al menos 50 personas murieron, 39 dentro del club y los demás en camino al hospital, según el Alcalde Buddy Dyer.
“Hay sangre en todas partes”, dijo Dyer.
Y la cifra todavía podría aumentar, alertó el cirujano de Orlando Regional Medical Center Mike Cheatham, donde terminó la mayoría de los 53 heridos.
Pero, antes de los balazos, las personas reunidas en la discoteca seguían disfrutando las últimas canciones antes del cierre.
La música era tan fuerte que muchos ni registraron los disparos, hasta que las personas a su alrededor empezaron a caer al piso, ya sea para esconderse de las balas, porque estaban heridos o porque ya habían muerto.
“Sólo vi cuerpos en el piso, era un caos y todos queríamos salir”, relató Ray Rivera, el DJ del club, que presume ser el principal punto de reunión gay de Orlando.
“Lo único que recuerdo eran gritos y, ni recuerdo cómo, logré estar afuera. Cubierto de sangre, de pies a cabeza”, contó Brand White.
El atacante después fue identificado como Omar Saddiqui Mateen, ciudadano estadounidense de 29 años y ascendencia afgana. Había entrado a Pulse con un rifle de asalto AR-15 -el mismo usado en los ataques armados de San Bernardino, California y Newtown, Connecticut-, una pistola de mano y, según algunos sobrevivientes, una bomba amarrada a su pecho.
La Policía pasó tres horas intentando entrar al predio, tiempo durante el cual algunas personas fallecieron desangradas.
“Entramos y buscamos y sólo veíamos cuerpos. El piso estaba repleto de sangre, y de casquillo tras casquillo”, dijo uno de los primeros agentes en llegar a la zona a la televisora local WFTV.
La única luz en el lugar, recordó el oficial, venía de la bola de disco, todavía girando.
Autoridades locales después dijeron que Mateen había llamado al 911 antes de perpetrar la matanza y había declarado su lealtad al autonombrado Estado Islámico.
Aunque, además de la aparente motivación terrorista, activistas recalcaron ayer que no se podía ignorar que el sitio de la masacre era una discoteca gay, atacada durante el Mes del Orgullo LGBT.
“Los clubes gay tienen un lugar muy significativo en nuestra historia. Por décadas han sido el único lugar seguro para reunirnos y este horripilante acto atenta directamente contra nuestro sentido de seguridad”, dijo Equality Florida, uno de los principales grupos de defensa lésbico gay bisexual transexual en el estado.
Horas después, de hecho, la Policía de Los Ángeles detuvo a un hombre con varias armas que dijo que pretendía atacar la Marcha de Orgullo en la ciudad californiana.
“Esto es algo que sí quiero que todo mundo sepa: todos sangramos de color rojo. El hecho de que nos atraiga alguien del mismo género no nos hace personas menores. Ahí había hijos de personas, el hermano de alguien, la hermana de alguien más, su madre, nieta o nieto”, dijo al Orlando Sentinel Demetrice Neulings, quien esperaba -con su ropa todavía manchada de sangre- noticias de su mejor amigo en el hotel donde la Policía reunió a todos los familiares.
Aunque, por el momento, la línea del investigación que sigue el FBI está más enfocada en el acto de terror que un posible crimen de odio.
Mientras, las comunidades LGBT, latina, musulmana y todas las demás se unieron para donar sangre para los heridos, ofrecer terapia y condenar los hechos.
“La comunidad musulmana se suma a nuestros hermanos estadounidenses para repudiar a cualquier persona o grupo que intente justificar o excusar un acto de violencia tan abominable”, declaró Rasha Mubarak, coordinador regional en Orlando del Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidense.
Con información de agencias
El más mortal
Con medio centenar de víctimas, el ataque de Orlando se volvió el más mortífero en la historia moderna de EU.
-2015: La pareja de Syed Farook y Tashfeen Malik mataron a 14 personas en San Bernardino, California.
-2012: 20 niños y seis adultos fueron asesinados en Newtown, Connecticut.
-2007: 32 personas murieron a manos de un tirador en Virginia Tech.
-1991: Un total de 23 muertos dejó un hombre que abrió fuego en una cafetería en Killeen, Texas.
-1984: 21 personas fueron asesinadas en un McDonald’s en San Ysidro, California.


