Monterrey, NL.-
Originaria de Ucrania, Tatyana Anistrat, llegó a Monterrey hace 11 años de la mano de su ahora esposo regiomontano Agustin Becerra.
A casi 10 mil 600 kilómetros de distancia de su ciudad natal, Kryvyi Rih, las últimas semanas han sido agónicas para este mujer de 41 años, quien desde lejos sufre “en carne propia“ los ataques de las fuerzas rusas a su país.
Su familia aún permanece en su ciudad de origen, ubicada en el centro del la nación, y aunque aún no ha sido ocupada por el ejército de Vladimir Putin ya ha sufrido ataques en los alrededores.
Incluso, mientras ofrecía una entrevista para Hora Cero, Tatyana recibió la llamada de su madre para avisarle que las alarmas de emergencia se habían encendido ante un posible ataque aéreo ruso.
La familia, como cada vez que suenan las sirenas, se tuvo que refugiar en el sótano del edificio en donde habitan, que además de ser un espacio para soportar el crudo invierno ucraniano, también funge como refugio anti-bombas.
Desde el estallido del conflicto bélico en ambas naciones las llamadas entre Monterrey y Kryvyi Rih son constantes, casi cada media hora, no importan si es día, tarde o noche.
“Si estuviera allá saldría a combatir“, dice Tatyana con lágrimas en los ojos mientras recuerda las atrocidades que han cometido las fuerzas enemigas en su país.
Sin embargo, desde México no le resta más que alzar la voz e implorar un cese al fuego.
Mientras tanto, la vecina del sur de Monterrey ya planea actividades para apoyar con recursos económicos a los ucranianos que no han podido salir de la nación.
¿Cómo? vendiendo comida típica de su patria para recaudar fondos.
Y es que, desde hace seis años Tatyana arrancó un negocio de platillos ruso-ucranianos que comercializa bajo pedido desde su domicilio de la colonia Primavera de Monterrey.


