Zapopan, Jal. / Agosto 20.-
Fue la picardía de un eterno travieso que quiso regalarle a Raúl Arias su primer triunfo como técnico de Estudiantes.
Rodrigo Ruiz se avivó. Puso un pase preciso a Elgabry Rangel, quien le dio el balón a Hérculez Gómez (90’), quien sólo cruzó a Miguel Calero para el 2-1 sobre Pachuca.
El tanto del estadounidense le cambió la cara al nuevo estratega del conjunto tapatío. De la seriedad, casi preocupación, el rostro de Arias pasó a tener una sonrisa.
Sabe que este es un triunfo de credibilidad para su proyecto que consiste, simple, pero complicadamente a la vez, en salvar a un equipo para que no vaya a la Liga de Ascenso.
La Autónoma de Guadalajara llegó a nueve puntos, lo que representa una bocanada de aire para los Estudiantes. Ese resultado obliga a que los rivales de los zapopanos en la lucha por permanecer en el máximo circuito salgan a ganar.
Un centro del “Pony” Ruiz que no llevaba mayor peligro pudo ser rematado por Jorge Zamogilny apenas en el arranque de la segunda mitad (49). Calero sólo pudo reclamarse a sí mismo. Supo de inmediato que ese tanto permitido en una mala salida fue la causa de que Pachuca saliera de Zapopan sin puntos.
El gol de Jaime Ayoví (22), tras un buena jugada daba la impresión de que sería suficiente para que los hidalguenses salieran siquiera con el empate como visitante.
Los Tuzos se quedaron en siete puntos y dejaron escapar la oportunidad de comenzar la búsqueda por mantenerse en los primeros lugares del Apertura 2011.
Por su parte, Estudiantes obtiene un enorme respiro en su lucha temprana por el no descenso.
Raúl Arias esbozó una sonrisa con el gol de Gómez, ese que hubiese querido El Chelís para salvar su cabeza en el timón zapopano.

