Los Claxons hacen bailar al Metropólitan

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México, D.F.-
“No nos vamos de aquí hasta que nos multen”, bromearon los integrantes de Los Claxons durante su concierto de la noche del jueves en el Teatro Metropólitan, ante un joven público, en su mayoría, que llenó el recinto y bailó entusiasmado durante dos horas y media.

La agrupación, originaria de Monterrey, salió a las 21:30 horas después que los impacientes asistentes los llamaran con aplausos y se pusieran de pie para recibirlos con gritos en los primeros temas como “Sin fin”, “Salpicándonos”, “Díganle que estoy bien” o “Ahí estaré”.

“Buenas noches Ciudad de México, es un sueño estar aquí con ustedes en este impresionante lugar, el Teatro Metropólitan, y ver tantas caras conocidas que nos han acompañado, esto es para ustedes y ojalá lo disfruten porque ya hicieron lo suyo, pagaron su boleto y nosotros estamos dispuestos a dar el mejor concierto de nuestra vida”, saludó Ignacio Llantada.

Con pantallas a los lados del escenario presentaron su último material discográfico Un día de sol, aunque también repasaron el resto de su trayectoria con canciones que fueron coreadas de principio a fin por quienes no dejaron de bailar con mucho ánimo ni de derrochar el cien por ciento de su energía.

Casi por cumplir una década de carrera comentaron que era el primer concierto donde tenían el lujo de invitar a amigos músicos que admiran y son sus influencias, por lo que presentaron a Juan Solo en “Plan perfecto”, que puso a saltar a todos, para más adelante dar lugar a nuevos invitados con Jenny and The Mexicats acompañándolos en “Este mundo sin ti” y Edgar Oceransky en “Antes que al mío”.

“¿Cómo está el Metropólitan? no saben qué gusto y honor poder estar con mis hermanos de Los Claxons, los quiero un montón y los admiro todavía más. Esta canción desde que la escuché me enloqueció y les agradezco que me hayan invitado porque me dan la oportunidad de cantársela esta noche a mi mujer que está aquí”, dijo Oceransky.

Platicando como en la sala de su casa es como los regiomontanos expresaron sentirse, por lo que en cada oportunidad contaban anécdotas de sus canciones como “Personajes”, donde incluso cantaron una parte que nunca salió a la luz, “Camino a encontrarte”, que nació de un sueño, o “Mis manos necias”, que Mauricio le compuso de regalo de cumpleaños a una novia.

Acompañados durante la noche por dos violines, una viola y un chelo se despidieron con “Flores en febrero”, aunque inmediatamente se escucharon los gritos de “otra” que los hicieron regresar en el momento que, dijeron, era para que el público ordenara qué quería escuchar. Pedazos de canciones en formato acústico más éxitos coreados como “Playa”, “Un día de sol” y “Me voy a tomar la noche” cerraron la velada a la medianoche, no sin antes hacer un pequeño homenaje a Gustavo Cerati con “De música ligera”.

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