México, D.F. / Julio 23.-
La casona que alberga la compañía discográfica de Óscar Chávez es un clásico de la colonia Roma. Edificio de barrio antiguo que se parece mucho a él mismo: vetusto e incólume. Y lo ves con su aspecto de “caifán maldito”, y el eterno cómplice de tabaco pegado a la boca.
El cantautor, cuyo temperamento irascible lo ha hecho famoso en el medio, hace un llamado para que se legisle ya en cuestiones autorales vía electrónica.
“Los hechos nos rebasan. Hay que ponernos en orden y a tiempo, pero no es fácil; es bastante complicado”, dice y agrega: “Esto de subirse al aire (al mundo virtual) es muy complicado porque no se ha legislado correctamente; la piratería es monstruosa. Controlar lo que haces a través de internet —o como se llame— no es fácil”.
Orfebre de la palabra, Chávez arma paciente frases hechas de acero. Dice que a pesar de que en la época actual mucha de la producción musical pasa —ya por necesidad de difusión o gusto— por las redes sociales y “gadgets”, él vive ajeno a ello, sin embargo, enterado como está del tema, vislumbra un atraso en términos legales.
“No está legislado para que subas tu producción a internet y la controles, y puedas vender, intercambiar o organizar equis trueque de material. No está bien controlado, por eso tanta piratería”.
“A los gobiernos”, arguye, se les debe exigir más trabajo en ese tema. No obstante, señala en descargo, “pero no es un fenómeno nada más de México, es de muchas partes. Y sobre todo si andan navegando de manera independiente es muy difícil, si no estás en un organismo grandote (como es su caso al estar en una discográfica pequeña), de los monopolios, que tienen toda la infraestructura, pero para uno es muy complicado”.
La plática se da so pretexto del concierto que Chávez ofrecerá, como hace 14 años, en el Auditorio Nacional. Por ello, comparte, su público ha crecido de tal modo que llega a nuevas generaciones.
“Me va magnífico porque donde quiera que me presento siempre hay gente joven”.
No entiende el mundillo de las nuevas tecnologías, pero no le importa, pues menciona, lo suyo, es cantar.
“Yo subo, canto y ya”.
En esta ocasión el autor de temas como “Por ti”, compartirá escenario con La Sonora Santanera, como lo hizo en 2008.
Con esa agrupación mexicana, adelanta Chávez, “voy a cantar boleros viejos, olvidados, que son muy buenos”. Además, como es su costumbre, de traer del pasado canciones que abordan el tema minero. “El hecho de ventilar lo de la minería ya es un hecho político”, comenta.
Ese como otros temas, expresa, “no son canciones que circulen en los medios masivos de comunicación”, de ahí su valía.
El concierto recorrerá aquello que ya le conocen, con nuevas variantes, como “viejos sones veracruzanos, antiguas canciones norteñas, muy bellas que ni idea tiene la gente de que existen”.
No entiende mucho de internet, es gruñón por momentos, tiene una larga trayectoria; rescata canciones… como la casa de su compañía; reúne a miles donde se presenta; es rebelde por naturaleza… ese es el “caifán”, de pocas palabras y mecha corta. Óscar Chávez.

