Skármeta confía en los jóvenes

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México, D.F. / Agosto 19.-
Los jóvenes chilenos que han comenzado a incidir en la política del Chile actual, se parecen mucho a los que salieron a las calles en 1988, en plena dictadura de Pinochet y que protagonizaron parte de la novela “Los días del arcoíris”, con la que el escritor Chileno Antonio Skármeta obtuvo el Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica 2011.
En ese año, Augusto Pinochet, el militar que se mantuvo en el poder a costa del terror y la muerte de sus opositores, promovió un plebiscito para que los chilenos dijeran si lo querían en un nuevo periodo presidencial y además le concedió 15 minutos a la oposición para que armará una campaña de publicidad por el NO.
Ese hecho real es el detonante de la nueva novela de Antonio Skármeta, con la que aspira mostrar que cuando se une la imaginación de los artistas con la fuerza de la gente es posible producir cambios bellos y nobles en la sociedad; como aquellos que ocurrieron en el año de 1988.
“Los jóvenes de instituto, que tenían entre 16 y 18 fueron fundamentales para esta historia, por eso influyó casi integra la letra de ‘La voz de los 80’, una canción de Los prisioneros, que es casi un reflejo del ánimo que tenían estos chico de hacer oír su voz, de desplazar las viejas políticas y de poner sus cuerpos y sus ideales por la libertad”, señala Skármeta en entrevista vía telefónica desde Chile.
Para el escritor, ese afán de libertad y de lucha que tuvieron los jóvenes de 1988 es la misma que priva en el movimiento estudiantil que está actuando hoy en Chile, un movimiento enorme que quiere una educación igualitaria y sin fines de lucro.
“Los chicos han renovado y agitado la agenda de los políticos; planteando ideales nobles y haciendo manifestaciones de gran imaginación, han conseguido que el presidente de la República hable por cadena nacional para tratar de convencerlos de que van a ser oídos, incluso sus peticiones han llegado hasta el Congreso y allí se van a debatir y va a cambiar la educación chilena gracias a que los jóvenes tomaron la iniciativa”, relata el narrador.
Tras los pasos de la historia
La novela de Skármeta se sitúa en el año en que la gente empieza a tener un NO latente y activo contra de Pinochet. “Le quería contar al mundo que por primera vez, para darse una fachada democrática, Pinochet abre la televisión para darle un espacio mínimo a la oposición y por esa puerta chiquitita entra toda la imaginación, la poesía, el humor, las ganas de libertad que estaban contenidas”.
Fue el año en que una campaña publicitaria sembró en la gente la visión de un futuro en que la libertad iba a conducir a la democracia, una campaña con mucha imaginación. Skármeta dice: “La imaginación no lo puede todo, pero sin la imaginación no se puede nada”.
El escritor chileno que alcanzó la fama mundial con la película “El cartero de Neruda”, basada en su novela que ha sido traducida a 35 idiomas, ha prometido presentar en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, un montaje de diez minutos que él mismo preparó, con imágenes de la campaña del NO, de la que se habla en su novela y que cambió Chile.
El sueño actual del narrador es llevar al cine y dirigir “Un padre de película”, su anterior novela.

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