Cd. de México.-
Se da por sentado que Eduardo Verástegui representa a la Iglesia Católica como aspirante a la candidatura presidencial, pues así lo ven sus seguidores. Sin embargo, la Iglesia Católica -a través de sus instituciones representativas, como lo es la Conferencia del Episcopado Mexicano, CEM- no se ha manifestado públicamente apoyándolo. También hay que decirlo, sería imprudente que se oficializara un apoyo de este tipo, pues contraviene lo que dictamina nuestra Constitución, que define a México como un país laico.
Si Verástegui se quiere ostentar como el candidato de la grey católica -o la feligresía-, pues tampoco alcanzaría esta categoría, puesto que millones de católicos no le apoyamos.
Tampoco tiene partido político que le respalde. Para ser nominado candidato ciudadano requiere las firmas de apoyo de al menos el 1% del padrón electoral del país, que está constituido por 97,112,591 ciudadanos registrados ante el INE. Esto significa conseguir el apoyo de casi un millón de electores, simplemente para obtener su registro.
Sin embargo, sin tener posibilidades reales, Verástegui aún continúa en su intento por estar en la boleta electoral, dividiendo en dos a la grey católica, enfrentando a unos contra otros y pretendiendo desgastar a la candidata opositora Xóchitl Gálvez -con el beneplácito de la 4T-, que deben estar deseosos de que él se inscriba y reste votos a la candidata de la oposición.
¿Imaginemos que Morena -en lo oscurito y sin consultárselo- se encargase de conseguirle el millón de votos que necesita para ser candidato independiente?… Seguramente este sorpresivo suceso sería considerado un milagro para él y sus seguidores y se aferrarían a realizar una gran campaña, sin descubrir que estarían siendo manipulados.
No podemos negar que quizá Eduardo Verástegui esté motivado por una genuina vocación de servicio al país y su trayectoria filantrópica y de activismo social -encabezando importantes causas sociales- le respaldan, pero hoy la política es perversa.
La 4T lo tiene claro: la “cubanización”, o la “venezuelización” de México, que a final de cuentas es lo mismo… un modelo de país pobre con un pueblo manipulable a través de sus necesidades básicas.
No es impensable que en el 2024 veamos representaciones de todos los países que ahora conforman el “Grupo Puebla” -heredero del Foro de Sao Paulo- y todas las mañas de venezolanos, cubanos y nicaragüenses -expertos en alquimia electoral- se pongan en práctica en la próxima elección presidencial de México.
En este contexto la participación de Verástegui puede ser el “caballo de Troya” que desgaste al bloque opositor. Ojalá la reflexión y medir bien el impacto de su participación guíen a Eduardo para tomar la decisión que beneficie a México.
CANDIL DE LA CALLE…
La declaración del presidente López Obrador respecto a la postura del gobierno de México en relación con la cruel y violenta guerra que enfrentan Israel y el grupo subversivo Hamas, es significativa. El Presidente manifestó en su mañanera del martes pasado “nosotros somos pacifistas, no queremos que pierda la vida ningún ser humano”, entre otros argumentos para mantenerse neutral.
Sin embargo, el mismo martes se dio a conocer la noticia proveniente de Estados Unidos donde se dice que México es el país que registra más ataques con drones. ¿Qué hace el gobierno federal para proteger la vida de esas familias que están en la zona de peligro en manos de la delincuencia organizada… dentro de nuestro territorio?… parece que nada.


