Comunidad se entrega en el adiós a los siete niños del incendio

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Cd. de México.-
Decenas de pobladores de Santa Cruz Meyehualco, Iztapalapa, cargaron sobre sus hombros los siete ataúdes de los niños que murieron durante un incendio que consumió su casa de madera en la colonia Buenavista.

Antes de las 13:00 horas, el campanero del pueblo se sentó en una de las bancas de la Parroquia de Santa Cruz Meyehualco a esperar a que se prendieran cohetes, señal de que la procesión había iniciado y los ataúdes llegarían pronto para la misa de cuerpo presente.

“Nunca en mi vida había visto tantos difuntos en una iglesia y llevo 70 años tocando la campana para ésta”, dijo Plutarco.

Explicó que, por tratarse de un entierro de niños, la campana mayor debía repicar lento y rápido: “Primero triste y luego alegre”.

El pueblo de Santa Cruz Meyehualco les lloró a los niños, pues, aunque ahí no vivieron ni murieron, los vecinos junto con los deudos fueron quienes rezaron por ellos. Los papás de los menores de edad sólo llegaron al entierro.

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