México, D.F. / Septiembre 3.-
“Creo que no les he contado que estoy enfermo, seriamente enfermo. Tengo cáncer, pero hasta ahora la enfermedad no me ha producido ningún dolor insoportable.
Trato de vivir sobre las puntitas de los pies, pues en mis delirios, imagino que si casi no hago ruido, la enfermedad no se va a percatar de mi presencia y me permita colarme a la vida que es a donde me gusta estar”.
Así inició Germán Dehesa su columna “La Gaceta del Ángel” del pasado 25 de agosto en el periódico Reforma, donde era columnista. Este jueves, pasadas las 18 horas, el escritor falleció en la ciudad de México a los 66 años de edad.
Fue el jueves de la semana pasada cuando el periodista reveló su enfermedad.
Al conocerse la noticia el presidente Felipe Calderón expresó en Twitter, sus condolencias a nombre suyo y del Gobierno Federal por la muerte “del querido” Germán Dehesa.
El escritor murió en su casa de la ciudad de México rodeado de sus seres queridos, informó el periódico Reforma, donde Dehesa publicaba su columna “La Gaceta del Ángel”.
El 25 de agosto Dehesa escribió en ese espacio: “no me estoy despidiendo. Yo espero que falte mucho como para que ocurra algo tan ingrato. Como en el teatro, esto es apenas la primera llamada, primera”, dijo el escritor, quien nació en el Distrito Federal el 1 de julio de 1944.
Justo en esta ciudad, de la que escribía diariamente, hizo sus estudios de preparatoria en el Centro Universitario México (CUM); después estudió Ingeniería Química y la licenciatura en Letras Hispánicas en la UNAM, donde fue profesor durante 25 años. También fue maestro invitado de la Universidad de Texas.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dio a conocer anoche que pospone hasta nuevo aviso el reconocimiento que tenía previsto este viernes para el entrañable universitario, destacado periodista y escritor Germán Dehesa (1944-2010).
En un comunicado, la Coordinación de Difusión Cultural recordó que el autor era egresado de la Máxima casa de estudios, donde cursó las carreras de Ingeniería Química y Letras Hispánicas; además de que fue profesor por más de 25 años.
Fue un personaje multifacético, que lo mismo apareció como actor en la cinta Cilantro y perejil (1995) que como comentarista deportivo en el canal especializado ESPN.
De su pluma, refirió, brotaron 13 libros, como “Adiós a las trampas”, “La familia (y otras demoliciones)”, “Las nuevas aventuras de El Principito”, “Cuestión de amor”, “Los PRIsidentes”, “Viajero que vas” y “Fallaste corazón”, además de obras teatrales como “Borges con Música” y “El pórtico de las palomas”.
También fue un apasionado amante de los Pumas de la Universidad, y admiró y respetó por sobre todo a las mujeres, a quienes consideraba “las fundadoras, las sabias, las brujas” y las depositarias de todo lo bueno que puede existir (y existe) sobre este mundo.
Llegó a confesar que no podía optar por la literatura o por la vida, sino que iba moviéndose entre una y otra para hacerse mejor lector en la medida en que vivía mejor y vivía más, y se hacía mejor vividor en la medida en que la lectura iluminaba su vida, señaló la fuente.
Germán Dehesa, subrayó, fue también un líder de opinión fundamental. Desde su columna “Gaceta del Ángel” y en sus múltiples colaboraciones, abordó diversas problemáticas de los ámbitos nacional y local con un humor ácido que hizo única la precisión de su crítica.
Pasiones y condecoraciones
Siempre apasionado de la vida y de sus manifestaciones, el escritor Germán Dehesa era fanático del equipo de futbol de Los Pumas de la UNAM.
“Le suplico a los dioses del Anáhuac y a los de Calcuta que también son muy diligentes y efectivos; a ellos suplico que esta noche no caiga sobre Los Pumas esa maldición tramada en Catemaco que cayó sobre el Manchester United y los congeló como futbolistas y los convirtió en agentes de tránsito no demasiado veloces”, publicó el 29 de mayo de 2009.
Recientemente el escritor fue reconocido por el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, con la condecoración de “Ciudadano Distinguido”.
Dehesa es autor del ensayo “Cartas a Martha Chapa” (1982); de las obras de teatro, varias con temas políticos, “Tapadeus III” (1988), “El gabinete de Belem” (1988), “Borges con Música” (1988), “El pórtico de las palomas” (1988), “Pacto con botas” (1989), “Monjas corondas” (1989), y de la novela “¡Fallaste corazón!” (1996).
Desde hace tiempo publicaba al final de sus escritos un apéndice titulado “¿Qué tal durmió?” Este remate inició como un reclamo a las autoridades que no han sido capaces de esclarecer los feminicidios en Ciudad Juárez, formulando la pregunta: “¿Cómo pueden dormir tranquilos, si no han realizado su trabajo?” Últimamente ese apéndice es más una frase o corolario, y desde el 2006 se la dedicaba casi siempre al ex gobernador del estado de México, Arturo Montiel.


