Ciudad de México.-
Las vallas aparecieron desde temprano. A un costado de Palacio Nacional, policías y elementos de seguridad marcaron el camino hacia la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que este lunes abrió nuevamente sus puertas para conmemorar un año de la nueva integración del Máximo tribunal del país.
Ceremonia en la Suprema Corte
El acto, realizado en el área de Murales, llevó por nombre “Un año de justicia real y verdadera. Una nueva forma de entender y hacer justicia”.
Claudia Sheinbaum salió de Palacio Nacional y caminó hacia la Corte. Entre simpatizantes hubo porras, saludos y teléfonos levantados, pero también una voz discordante: “No confiamos en los ministros”, gritó un manifestante que exigía justicia por un familiar.
La Presidenta fue recibida por Hugo Aguilar Ortiz, presidente de la Suprema Corte; Gilberto Bátiz García, presidente del Tribunal Electoral; Celia Maya García, presidenta del Tribunal de Disciplina Judicial, y Néstor Vargas Solano, titular del Órgano de Administración Judicial.
Dentro del recinto, Sheinbaum ocupó la primera fila. Detrás de ella se acomodaron los ministros; a su espalda, Lenia Batres, un personaje incómodo para empresarios, según columnas reportadas por esta casa editorial.
Discursos y postura de independencia
Aguilar tomó la palabra y marcó el tono de la ceremonia: “El Poder Judicial es independiente de los otros poderes, sin que esto implique ser distantes”.
El ministro presidente defendió una Corte más cercana a la ciudadanía, con una visión humanista y abierta al diálogo con los poderes federales y estatales, el Congreso y otras instituciones. Pero hizo una precisión: dialogar no significa obedecer. Al momento de resolver, dijo, juezas, jueces, magistradas, magistrados y ministros actúan con plena libertad.
También habló de austeridad.
Aseguró que la nueva integración eliminó gastos, redujo 10 por ciento la plantilla administrativa y dejó fuera privilegios como el seguro de gastos médicos mayores para ministros, además de compactar estructuras de la Presidencia.
El discurso se extendió por más de 40 minutos. Hubo aplausos, miradas y gestos de molestia. Uno de ellos fue el de Lenia Batres, sentada detrás de la Presidenta, mientras Aguilar continuaba con su intervención.
El fondo de la ceremonia era inevitable: esta Suprema Corte nació de la reforma judicial impulsada por la Cuarta Transformación y promovida durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Ahora debe demostrar que su origen electoral no compromete su independencia.
Cierre del evento y cercanía con simpatizantes
Al final, el ambiente cambió.
Los ministros se acercaron a Sheinbaum. Hubo abrazos, besos y felicitaciones.
—Felicidades a todos… y a todas —dijo la Presidenta.
Entre las sonrisas destacó la de María Estela Ríos González, ministra que antes fue consejera jurídica de López Obrador.
Después, Sheinbaum salió de la Corte y volvió a acercarse a las vallas para saludar a sus simpatizantes.
Adentro, Hugo Aguilar había defendido la independencia del Poder Judicial.
Afuera, la Presidenta recibía porras de “¡Presidennnn-ta!, ¡Presidennnn-ta!” y “¡No estás sola!”.
Para más información, consulta la Suprema Corte de Justicia de la Nación
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