México, D.F.-
Al anunciar nuevos lineamientos sobre la gestión escolar, la subsecretaría de Educación Básica, Alba Martínez Olivé, dijo que se promoverá el uso eficaz del tiempo en las escuelas públicas y privadas y que ante esa situación podrían establecerse sanciones a los funcionarios que hagan a los estudiantes perder clases en actos públicos.
Una parte del tiempo se consume en formaciones “eternas”, en la suspensión de actividades o en los actos gubernamentales.
“Si alguien saca a los niños a algo indebido caerá en responsabilidad”, explicó luego de que en conferencia de prensa se le cuestionara que hay actos que encabeza el Presidente, el secretario de Educación, las autoridades educativas locales o los gobernadores.
La funcionaria señaló que 40 % del tiempo de las escuelas se pierde en pasar lista, sacar el material o poner disciplina, por lo que sólo 60 % se destina a las actividades académicas y por lo mismo se pretende acabar con esos tiempos que se desperdician.
En la sala de prensa la funcionaria detalló que se busca una escuela en la que haya cosas para que se pueda aprender, no hay otro objetivo, porque a veces se pierde ese objetivo cuando hay disputas en la escuela que dificultan el aprendizaje” y que se distraen de ello “por gestionar la pintura, el bacheo, la reparación de las paredes, etcétera.
“Lo que queremos es salir de esos trámites para que la escuela se dedique a atender el logro académico de sus alumnos”.
Alba Martínez Olivé, dijo que el Acuerdo 717, por el que se emiten los lineamientos para formular los Programas de Gestión Escolar, recién publicados, buscan que los planteles pasen de los usos y costumbres a reglas y normas claras en los más diversos rubros.
Estos incluyen la utilización del tiempo para la enseñanza -que hoy es de apenas 60 % del total; de los recursos económicos -actualmente, una tercera parte de los planteles cuenta con recursos directos, y se piensa en replantear la fórmula para la entrega de dinero; la infraestructura -que tenga un mínimo de bienestar que permita el aprendizaje.
También tiene que ver con lo que ocurre en las escuelas, con la armonía que debe privar para que los niños aprendan -“no puede hablarse de una buena escuela si no es democrática, pacífica y sana- y de las reglas que se debe de poner cada plantel -decididas por maestros, alumnos, padres de familia y autoridades- para seguir rutas de mejora.
Martínez Olivé dejó claro que se trata de una autogestión escolar que de ninguna manera es -como lo han confundido algunos- pretender que las escuelas se rasquen con sus propias uñas.
“Es exactamente lo contrario. Aquí lo que hay es una exigencia clara a la autoridad educativa para proteger, cobijar, atender y desarrollar a las escuelas, que deben ser el centro del sistema”.
Como ejemplo citó que se pretende que las autoridades y no los directivos quienes se dediquen a gestionar focos, pinturas, baches, “que les quitan un tiempo valiosísimo que debe dedicarse a los niños y a su proceso de mejora”.
Se trata, indicó, de “blindar a las escuelas para decirle a la sociedad, a los dignatarios, a todo el mundo, que la escuela debe servir para que los alumnos alcancen su máximo desarrollo y no para otra cosa”.


