Kimberly y el arbolito que siempre soñó

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Reynosa, Tam.-
Kimberly de seis años nunca había tenido un árbol de Navidad en su modesto y pequeño hogar.
Hasta la última calle de la colonia Puerta Sur, Hora Cero buscó el número 104 de la calle San Bruno; con el pino, esferas, guías y luces de colores que transformaron la casa de la familia Ortiz Nava.
Los tres jamás habían tenido un pino navideño y mucho menos decorado su vivienda para esperar la Nochebuena, ya que años atrás alquilaban un cuarto de madera con agujeros en el techo y paredes, donde soportaron lluvias e intensos fríos de la temporada invernal.

“Ahí rentábamos y pasábamos muchas limitaciones porque a veces nos tocaban cuartitos que parecían bodegueras, ni siquiera entraba un colchón y teníamos que dormir en el piso con nuestra bebita.

“No teníamos estufa, hacíamos de comer en la lumbre como ahorita los frijoles los cocinamos en la leña pero gracias a Dios ya no batallamos tanto porque tenemos un patrimonio y no nos mojamos. Antes vivíamos una situación complicada porque eran cuartos de lámina y se nos echaba a perder lo poco que teníamos”, relató Adrián Ortiz Mejorado, padre de Kimberly.

El es originario de Matamoros, y su esposa Laura Elena Nava nació en el municipio de Padilla; ambos llegaron a Reynosa para formar una familia, sin embargo, la vida ha sido difícil por no contar con estudio y buen trabajo.

Para obtener un ingreso extra los tres integrantes de la familia recolectan botes de aluminio, fierros viejos y cualquier otro artículo que pueda ser útil en su minúscula casa de interés social, que pagan mediante el empleo de Adrián en una maquiladora.

“Gracias a Dios me han dado la oportunidad de salir adelante trabajando desde hace tres años en la empresa, así logramos sacar la casa y tener un techo digno con ayuda de un subsidio del gobierno. Actualmente soy operador de línea a pesar de no contar con una letra me han permitido superarme”, señaló.

Por medio de su trabajo en la fábrica saca los gastos básicos para pagar los servicios, ya que obtiene 500 pesos de salario semanal porque le descuentan el crédito del Infonavit.

Adrián trabaja en la compañía tres días y el resto de la semana lo ocupa en salir con su familia a los sectores aledaños a recoger desechos que puedan vender.

“El refrigerador lo encontramos en la basura y lo mandamos arreglar, y aunque solamente tenemos trastes y un poco de comida, un taco no nos falta gracias a Dios. Cuando juntamos un costal de aluminio nos dan 90 pesos que guardamos para comprar tortillas o pollo”, refirió.

De la misma forma recolectan leña para cocinar frijoles y arroz, y si bien les va, un poco de pollo. Su esposa lava ropa ajena y ayuda a varias personas a hacer el aseo para recibir unos pesos.

“Gracias a Dios le buscamos la forma. Entre semana voy con mi cuñada a ayudarle a planchar para ganar algo de dinero, además mi hija y yo juntamos latas a medio camino. Desde chiquita mi niña se enseñó a juntar botes de aluminio y poco a poco hemos sobrevivido aunque sin estudio, por eso queremos que ella (Kimberly) estudie y se supere”, señaló la madre.

La mujer de 33 años explicó que los ingresos que obtiene los invierte en pagar los recibos de agua y luz, además de dejar para el transporte o algún antojo de la menor.

“A veces le tengo que decir la verdad: que no hay dinero, pero ve a los demás niños y ella también quiere dulces o papitas; sabe que cuando tenemos, hasta taquitos le compramos. Ha sido difícil pero no nos detenemos. Junto con mi hija nos apoyamos uno al otro como debe de ser”, comentó.

Tan complicado es el panorama que en algunas ocasiones Adrián y Laura se quedan sin comer con tal de que Kimberly pueda probar bocado. Su refrigerador se mantiene lleno pero de trastes en lugar de comida.

“Aunque nosotros nos quedemos sin comer, ella sí come, a veces hasta tortillas duras hemos probado. Gracias a Dios los vecinos le mandan un taco a mi pequeña”, refirió.

Los pocos muebles que tienen han sido donaciones de un amigo de la familia de nombre Humberto Ham, con quien están muy agradecidos ya que les ha regalado sofás, comedor y una estufa.

“Lo conocí en la colonia Jardines de Jarachina porque le hacía trabajos como pintar la casa o lavar el carro. A partir de ahí hicimos una buena amistad y él me platicaba que también sufrió mucho para superarse, por eso nos apoya siempre que puede. Nos ayuda con ropa y zapatos para la pequeña, y así hemos salido adelante, gracias al señor Ham, tenemos muebles en la casa”, detalló Adrián.

Como padres su objetivo primordial es salir adelante con su primogénita, aunque Kimbely no pudo ingresar a la primaria debido a que la institución educativa está saturada y llevarla a otra escuela implica gastar en transporte público, y no cuentan con los recursos.

Ambos son analfabetas y su sueño es que su hija pueda estudiar para desarrollarse profesionalmente, a fin de que no padezca las carencias de ellos.

“Queremos que mi nena aprenda a leer y que se pueda superar, que no quede como nosotros que no tenemos estudios. Andamos batallando con la escuela porque no ha habido oportunidad en la primaria de Puerta Sur y la primaria donde la hemos mandado se ubica en la colonia 20 pero es muy caro por el pasaje”, dijo el padre.

La mamá de Kimberly aseguró que su hija cuando sea grande quiere ser maestra o soldado, por eso desean que ella pueda ingresar al plantel educativo cercano para que no pierda los grados de escolaridad.

“Ve a los soldados y dice que son sus amigos. Les dice ‘adiós amigos’ y va a saludarlos, pero también desea ser maestra. Nosotros le aconsejamos que le ponga ganas a todo lo educativo para que sea una profesional”, expresó su madre.

Una Navidad diferente

El hogar de la familia Ortiz Nava en años pasados no estuvo adornada por un pinito navideño, ya que los recursos eran insuficientes, pero tenían como banquete dos kilos de pollo asado, un refresco grande y un kilo de tortillas.

“Lo más importante no es tener dinero sino contar con salud y vida para salir adelante cada día. Estamos conscientes de que hay mucha gente que esta más desamparada, pero a veces no se puede ayudar a todo mundo. Aunque para este año esperamos otro kilito de pollo (risas)”, dijo Adrián.

Su esposa mencionó que desea festejar la Navidad en el hogar con su familia, ya que el 24 de diciembre es el cumpleaños de su esposo y están ahorrando para hacer unos tamalitos a fin de celebrarlo.

“Este año queremos convivir en la casa con mi marido, Kimberly y mis cuñados. En el patio sacaremos unas sillas y aunque sea frijoles o ya veremos qué hacemos, lo que sea es bueno lo importante es que estemos unidos como siempre”, indicó Laura.

El jefe de familia dijo: “Mi mejor deseo para esta Navidad es que la gente de Reynosa tenga salud para poder salir adelante, que no se la pasen tristes porque no hay para carne, sólo pollo, frijoles y arroz. Mientras Dios nos de pies y brazos para salir adelante es suficiente”.

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