Monterrey, NL.-
La temporada decembrina es la más fructífera para los vendedores de la Basílica de Monterrey, quienes esperan con ansias el día de la Virgen de Guadalupe por la alta afluencia de visitantes, quienes no dudan en adquirir ofrendas, dulces, comida, artesanías, souvenirs, entre otros productos.
Luis Garza es un vendedor de dulces típicos como bastones de caramelo, glorias, cocadas y obleas. Hace poco más de cuatro años comenzó a vender también churros, elotes y buñuelos. Aunque el negocio lo inició su madre hace más de 15 años, este joven continuó la tradición familiar cuando su madre se retiró.
“Este negocio nos ha dado de comer durante muchos años. Mi mamá con sacrificio empezó vendiendo los dulces en una canasta hasta que se fue agrandando el negocio. Mis hermanos y yo la acompañábamos porque no tenía con quien dejarnos. Ahora que soy mayor me toca corresponderle tanto esfuerzo.
“La gente nos busca porque nuestros dulces son muy buenos y variados, además los vendemos a un precio accesible. El amor por el comercio me lo heredó mi mamá y seguiré honrando este oficio durante toda mi vida”, comentó el joven de 24 años.
Con Luis trabaja “Doña Tere”, quien lleva más de una década atendiendo el negocio. La regiomontana de 54 años aseguró que estar cerca de la Basílica de Monterrey la hace sentir tranquila y gracias a su empleo puede solventar sus gastos personales, pues vive sola.
“Al principio la mamá de Luis no me podía dar trabajo porque el negocio era muy chiquito y no le alcanzaba para pagar mi sueldo, pero pedimos con mucha fe a la Virgen de Guadalupe para que nos ayudara a prosperar. Al poco tiempo me pudo dar la oportunidad de ayudarle y desde entonces cada año estamos aquí ”, señaló “Doña Tere”.
“Guadalajara de Noche” es otro negocio de la colonia Independencia, el cual está conformado por la familia Gutiérrez, quienes por poco más de un lustro han encantado el paladar de los regiomontanos con la comida típica mexicana. El cabecilla de la familia es Alberto Gutiérrez quien fundó el restaurante.
“Hace más de 10 años decidí vender caldos, pozole y tacos al pastor. Necesitaba trabajar para darle de comer a mi familia porque me acababan de despedir de mi trabajo como ayudante de cocina.
“Dejamos nuestro hogar en Jalisco y me llevé a mi mujer y a mis hijos a vender en ferias de varias ciudades de México. Básicamente no tenemos un hogar estable, andamos de aquí para allá vendiendo nuestros platillos”, señaló Alberto Gutiérrez.
El oriundo de Jalisco aseguró que la temporada decembrina en Monterrey es la que más ganancia le deja de todo el año.
“Los regiomontanos tienen buen diente, no dudan en comprar cosas ricas para comer y pues ya llevamos cuatro años seguidos viniendo. Estamos desde el 16 de noviembre hasta el 16 de diciembre”, comentó el restaurantero.
En la víspera de Navidad la familia regresa a su tierra natal, para reunirse con sus amigos y descansar del trabajo.
José es un vecino de la colonia Independencia, quien desde el mes de octubre comenzó a tallar figuras de madera de la Virgen María para venderlos el 12 de diciembre. Con las ganancias que obtenga podrá solventar sus gastos durante los meses de invierno.
“A un vecino a mí se nos ocurrió tallar las figuras de la virgencita para venderlas en su día. Fue un trabajo muy duro de día y noche pero que rendirá frutos al final de las fiestas. La gente busca mucho las figuras religiosas pero hay puesteros que las dan muy caras, nosotros las estamos dando baratas y son de muy buena calidad.
“Ambos somos personas de la tercera edad y ya no nos contratan en cualquier lugar, entonces vimos una oportunidad buena de poder conseguir el dinero que necesitamos para pasar la cuesta de enero”, concluyó el regiomontano de 80 años.






