Como si al hacerlo quisiera desviar la atención de las fallas que provocaron la peor tragedia en la historia de Pemex en Reynosa donde murieron 33 personas, la paraestatal se ha dedicado a gastar millones de pesos en estatuas en lugar de ofrecerle a las familias de los fallecidos una explicación de qué fue lo que pasó hace 36 meses.
REYNOSA, TAM.- A tres años de la peor tragedia en la historia de la actividad petrolera en Reynosa: la explosión en el Centro de Medición Km 19, donde fallecieron 33 personas; las familias de los muertos en el percance ven con frustración cómo los encargados de Petróleos Mexicanos (Pemex) se preocupan más por construir monumentos y memoriales que ofrecerles respuestas sobre qué fue lo que pasó ese fatídico día.
De acuerdo a cifras oficiales, en apenas dos obras -el Parque Lineal y el monumento conmemorativo del 70 Aniversario del Activo Integral Burgos- inauguradas después de la tragedia en el complejo gasero, la paraestatal ha gastado poco más de 36 millones de pesos.
A esta cifra hay que agregarle el costo del memorial a los fallecidos en la explosión edificado sobre la avenida Lázaro Cárdenas, frente a las oficinas administrativas de Pemex y cuyo precio aún no ha sido revelado.
Es cierto, los familiares de todos los petroleros que fallecieron en el estallido recibieron una indemnización económica, misma que en algunos casos también alcanzó a los que resultaron heridos y presentan lesiones que los van a castigar de por vida.
Sin embargo más allá del dinero, el reclamo de la familias de todos los involucrados en esta tragedia que ha sido ignorado por Pemex y la Procuraduría General de la República (PGR), es saber con exactitud qué fue lo que pasó hace tres años y quién fue el responsable de haberlo evitado.
A 36 meses de los hechos, la averiguación previa penal abierta para deslindar responsabilidades permanece “congelada” en la PGR, que ni siquiera ha dado a conocer que si el caso sigue abierto y en investigación.
Incluso los esfuerzos que han realizado algunas personas por conocer el origen del percance, detallado en el llamado Análisis Causa Raíz elaborado por Pemex y entregado a la PGR meses después del accidente, han chocado con un muro de burocratismo.
Esto es porque tanto la PGR como la paraestatal determinaron catalogar como “información confidencial y reservada” todo los datos que pudieran dar una idea de qué fue lo que falló ese día en el Centro de Medición.
De acuerdo a un resolutivo emitido por ambas dependencias, esta información deberá permanecer oculta hasta el año 2025, cuando todos los posibles responsables del accidente estén muy lejos de la acción de la justicia.
Mientras tanto, todas las personas que perdieron a un ser querido en ese fatídico día de hace tres años, seguirán gritando en el desierto por respuestas cada vez que pasen por uno de los suntuosos monumentos que la paraestatal construyó para, quizás, intentar hacernos olvidar de la tragedia.






