Reynosa, Tam.-
Aunque Rebeka culminó sus estudios en medio de la polémica, refiere que a partir de entonces ha continuado una vida como transexual de manera tranquila. Tiene actualmente 26 años y no piensa cambiar de opinión.
De hecho, ni siquiera recuerda cuándo fue la última vez que usó ropa de hombre.
“Ya tiene bastante. Fue antes de que saliera de la universidad, tenía unos 22 años. Ya a los 23 había sacado toda la ropa de varón que tenía en mi clóset, toda definitivamente, y el busto me lo operé terminando la universidad ocho meses después”, testifica.
A pesar de todo admite que para un sector importante de la sociedad sigue siendo un tabú el hecho de que un hombre quiera convertirse en mujer o viceversa, menciona que en la televisión es posible observar algunos documentales donde las personas con preferencias del mismo sexo dan a conocer como es su vida, tal como lo está haciendo ahora ella.
“Yo adoptaría el término de transexual porque estoy operada del busto, de la cintura dos veces y manejo un tratamiento hormonal. Transgénero es la persona que se cambia el sexo, eso todavía no lo he hecho, lo tengo considerado, pero es un poco cara la operación y tiene que estar uno bien segura de lo que va a hacer, porque es algo definitivo.
“Travesti es alguien que se pone peluca, que sale de antro y nada más es algo temporal. Es donde dices: ‘me quedo como transexual o mejor de hombre’”, explica.
Define que a su padre nunca le pareció esta decisión, pero que siempre se han mantenido en comunicación por teléfono; no obstante agrega que, más que con su familia, los problemas en su vida homosexual los ha tenido mayormente con las personas de su misma comunidad, donde señala que predominan los chismes y las envidias.
Y es que a diferencia de las personas con esta clase de apegos, a las que de alguna manera u otra se les nota su naturaleza real (como hombre o mujer), Rebeka puede andar por la calle sin la presunción de ser un varón, sino todo lo contrario, pues su caso es muy disimulado.
“Nosotros como mexicanos tenemos esa costumbre de ser mirones. Si vemos a un transexual, si se ve tosco rápidamente dicen: ‘aquel es gay, porque está bien alto, mírale las patotas’”, dicen.
“Hay otros lugares con una cultura más abierta; he estado en Guadalajara, donde siempre he tenido un trato de mujer, como dice la gente, y mi apariencia delgadita me ayuda un poco.
“Sí soy femenina. Pienso que tengo un concepto de belleza más estilizado, no las del cuerpo súper exagerado. De hecho de cara no estoy operada, y ahí no tengo ninguna cirugía. Las operaciones que tengo son del busto y la cintura”, reitera.
SUS OPERACIONES
Rebeka reconoce que además de navegar contra los señalamientos de la sociedad, un transexual puede atravesar por el doloroso proceso de las cirugías y poner en peligro su vida.
“Yo era de las personas que le decía a todo mundo que se operara y se hiciera todo, pero tengo dos liposucciones que no fueron muy dolorosas. El busto y mi última operación fue el implante de glúteos, pero los rechacé.
“Me operé el 21 de marzo y me los retiraron el 10 de abril; estuve 15 días en espera de ver si me los quedaba o no. Mi organismo no los aceptó. Y de hecho ahorita estoy en reposo, porque es una recuperación muy larga.
“Ya me falta como menos de un mes para estar bien, pero sí fue algo un poco traumático y doloroso, más en mi caso pues estuve tomando medicamentos, me administraron hasta clonazepam, o sea que no tienes la mente en ningún lugar; he salido adelante, pero repito, sí es bien doloroso el implante de pompis”, admite.
Comenta que en cualquier momento las cosas pueden salir mal y un ejemplo de eso es lo que recientemente le sucedió en León, Guanajuato.
“Lo que pasa es que cuando te pones el busto en tres o cuatro días ya estás bien. Yo pensaba que con los glúteos era lo mismo, pero necesitas un reposo de 30 días.
“Yo a los cuatro días sentía que me veía guapísima, me miraba al espejo y me encantaba; me puse un vestido y le dije a mi amiga: ‘vamos a la tienda a comprar algo’. En ese trayecto lastimé los puntos y no me di cuenta.
“Agarré una bacteria que es bien normal en una cirugía, porque es una herida abierta y no se infectó al grado de que se estuviera pudriendo o me fuera a morir, pero por ser piel no podía cerrarse.
“Entonces me los retiraron, los limpiaron y me los pusieron otra vez. Me realizaron otras costuras, sin embargo se volvieron a romper los hilos porque esa bacteria ya estaba ahí; por más antibiótico que me suministraron no se pudo eliminar.
“Fue hasta que ya no tenía el implante que ésta se removió pero todavía sufro los estragos. Va un mes y aún sigo en reposo, y no puedo andar mucho en la calle. Sí es peligroso y puede causar hasta la muerte, pero como yo me atendí rápido y me di cuenta a tiempo ,no hubo mayor problema”, dice.
EL CAMBIO TOTAL DE SEXO
Aún así, Rebeka manifiesta que se volverá a hacer la operación de glúteos, que piensa removerse la “manzana” de su garganta (lo que le dará una voz más femenina pagando 18 mil pesos), y entonces tendrá el tiempo suficiente para decidir practicarse el cambio de sexo.
“De lo que he escuchado, en Miami y San Francisco están los mejores doctores para eso. Una amiga se lo va a ir a hacer a Tailandia, donde le cobran diez mil dólares. En México es un poco más barato, unos 120 mil pesos.
“Pero yo deseo hacerlo en Estados Unidos (por 30 mil dólares), porque siento que tienen un poquito de más experiencia en lo del cambio de sexo. Y porque conozco dos o tres chicas que se lo hicieron en Miami y en San Francisco.
“La verdad uno las mira y son unas mujeres… la parte de la sensibilidad me comentan que se las dejaron muy bien y estamos hablando de sensibilidad al cien por ciento. Con el mismo miembro y los testículos hacen la parte de la vagina y la profundidad, de aproximadamente de 18 a 20 centímetros.
“Nada más tienes ese límite, no es como una mujer. La sensación es equiparable a la eyaculación, pero con cuerpo de mujer, no propiamente a un orgasmo, porque nunca va a ser igual.
“La belleza cuesta y cuesta bastante. No nada más es dinero, sino también un poco de reposo, dolor; te arriesgas y puedes perder la vida. Todo es verdad”, asegura.
Rebeka, quien ha gastado en sus operaciones cerca de 200 mil pesos sin contemplar los costos de alimentación, transporte y hospedaje, expresa que ese dinero ha sido fruto de su trabajo, de su negocio como esteticista, de sus shows travestis y de su actual pareja que la ayuda económicamente.
“Ahora en la última fueron 45 mil de la cirugía, pero ya llevo gastados 100 mil entre la operación y la recuperación de los glúteos, que ni siquiera los tengo”, pondera.
¿En Reynosa alrededor de cuántos transexuales consideras que hay?
“La verdad como operadas habemos siete, o supongamos que diez por si no conozco a alguna. Transgénero completas ninguna actualmente en la ciudad, y travestis, que son muchas que están en estéticas y cosas así, hay como unas 400, porque yo he ido al antro y está repleto.
“Yo llevo cuatro años que hago esto. Muchas ya estaban y cada año año hay entre 20 y 15 nuevos. No estamos en peligro de extinción, porque cada vez hay más”, detalla.
¿Qué sientes cuando van en la calle, que te hablan y te chiflan?
“Esa es la parte divertida de esto, se siente bien padre y yo lo disfruto andar bien guapa y verme como mujer. Sí me abordan bastantes caballeros que me dicen: ‘hola’, me piden el número y que les gustaría conocerme.
“Pero también tiene su parte bien contradictoria, y en algunas ocasiones me quedo muda, porque al escuchar mi voz no falta que me pregunten si estoy mala de la garganta, que hablo ronco. O el descarado que te dice: ‘tienes bonita voz, ¿cantas?’”. Todas esas cosas.
“Yo al menos lo veo como algo divertido y si veo que no se han dado cuenta, yo les confieso que soy transexual. Algunos preguntan qué es eso, mientras que otros se sorprenden y después de un minuto de silencio, dicen: ‘okey, bueno, tengo que hacer algo, o ahorita vengo’. Y se van.
“Pero eso no me hace sentir mal ni me baja el autoestima, porque logro el objetivo principal. Si se acercó alguien a comentarme qué guapa estás, significa que te miras bien como mujer, porque despertaste la atracción en un caballero”, especifica Rebeka.
Por otra parte sostiene que tampoco le ha tocado ser discriminada, pero que de igual forma no considera pelearse ni con un hombre ni una mujer.
“Nunca jamás lo haría ni a palabras ni a golpes, ni a nada que se le parezca, porque una dama no se pelea como verdulera. Una mujer siempre trata de conservar la calma, de ser femenina y verse bien. Lo digo por mi madre, a la que respeto mucho”, menciona.
HA TENIDO SUS “AFFAIRES”
Este hombre con cuerpo de mujer añade que de cada diez varones que la abordan en la calle, tres no se dan cuenta que es transexual, pero muchos aún sabiéndolo quieren intimar con ella.
“Cuando estás en este ambiente a veces te das cuenta de que eres la fantasía de una sola noche, porque existen muchos hombres que quieren experimentar y estar con alguien transexual, pero no desean que nadie se entere. Regularmente sí tenemos una vida sexual muy activa, la mayoría; sí nos buscan muchos hombres, sin importar la edad.
“Muchos son primera vez, curiosos, y hay a quienes de plano sí les gusta esto, pero de todos, yo diría que una cuarta parte son muy masculinos con vida sexual activa con mujeres y con hijos”, señala.
Rebeka confiesa que “ardería Troya” si diera a conocer quiénes son los hombres con los que le ha tocado compartir una noche, porque son del medio del gobierno y la farándula, pero que prefiere mantenerlo en secreto.
“Es algo muy confidencial. Mucha gente no lo va a creer, pero eso es la verdad, no puedo decir nada más, así que nadie debe preocuparse”, asegura.
¿Entonces le has puesto precio a tu cuerpo?
“A veces ni siquiera lo tengo que hacer. Los hombres, por evitar un compromiso y querer confidencialidad, prefieren llegar y decirte que te van a dar cierto tipo de ayuda o regalos, como quieras llamarle, sobre todo cuando son personas públicas.
“Hay quienes son espléndidos y otros que no te quieren comprar ni un refresco. ¿Qué te puedo decir? Me regalaron un Camaro en diciembre, me pagan la renta, pero la mayoría de las veces estoy con quien me gusta estar, aunque jamás me he sentido obligada con nadie tampoco. Yo creo que es válido, a cualquier persona le han ofrecido algo y es cosa tuya si lo quieres aceptar o no”, abunda.
En la pregunta obligada: ¿te llamaría la atención una mujer sumamente atractiva?, responde con un rotundo “¡no!”, porque nunca le ha gustado el sexo femenino.
“Se me puede desnudar la más guapa, e incluso maquillo a muchas modelos y edecanes por las que cualquier hombre se moriría, pero a mí no me provoca el más mínimo morbo ni deseo tener un contacto sexual con ellas. Jamás lo tuve ni lo tendré”.
Rebeka, que en sus tiempos libres disfruta de los viajes y el modelaje en fotografía, señala que con todo lo que ha experimentado sigue disfrutando plenamente de la vida, y que, para cuidarse en tiempos donde proliferan las enfermedades de transmisión sexual, utiliza los preservativos.
También expresa su deseo de casarse algún día. Actualmente tiene pareja con la que está saliendo y prefiere disfrutar su soltería.
Por último, sobre cómo le gustaría que la conociera la gente, dice no incomodarle que sea como la persona que dejó de ser hombre para convertirse en mujer.
“Eso ya no se puede quitar y queda bien marcado en tu vida, y como yo crecí en Reynosa me conoce mucha gente. Y quiera uno o no, todo mundo sabe que antes era José y ahora soy Rebeka”, finaliza.
Lo cierto es que fiel a su estilo, este transexual se mantiene sincero y abierto a la sociedad, aunque esto implique.


