Ciudad Victoria, Tam.-
A diferencia de lo que socialmente se pronostica, la llamada cuesta de enero no ha provocado un aumento en los reportes de violencia familiar en Tamaulipas, por el contrario, durante el primer mes del año se registra una disminución en las denuncias, atribuida principalmente a la reducción en el consumo de alcohol y drogas derivada de la falta de recursos económicos, informó la policía segundo Norma Alicia Ávila Díaz, Coordinadora Operativa de la Delegación Estatal de Atención a la Violencia Familiar y de Género.
En entrevista, la funcionaria explicó que, aunque enero suele asociarse con estrés económico y tensiones familiares, la realidad operativa muestra un comportamiento distinto al esperado.
“Efectivamente, enero es la cuesta de enero, pero lo que hemos identificado es que hay menos reportes en este mes a diferencia de diciembre, cuando están los aguinaldos y hay más dinero para el consumo, ahorita la situación económica limita mucho y eso se refleja en una disminución de los llamados”, explicó.
Ávila Díaz señaló que el consumo de alcohol es uno de los principales detonantes de la violencia familiar que atiende la unidad, especialmente en agresiones ejercidas contra mujeres dentro del hogar.
“Por lo general, el alcohol es una de las causas que más se repite en los reportes que atendemos, la violencia familiar se da mayormente entre la pareja y es los fines de semana cuando se incrementan estos casos, porque es cuando hay mayor consumo”, precisó.
La coordinadora operativa subrayó que la reducción de denuncias en enero no significa que la violencia haya desaparecido, sino que existe una relación directa entre el consumo de sustancias y la incidencia de agresiones
“No es que la violencia no exista, pero cuando no hay recursos para alcohol o drogas, los reportes bajan, en diciembre, con aguinaldos y celebraciones, se presentan más situaciones de riesgo; en enero, el comportamiento cambia”, añadió.
En paralelo, destacó que el aumento general en las denuncias durante el resto del año no debe interpretarse como un incremento de la violencia, sino como un avance en la conciencia social para identificarla y reportarla oportunamente.
“Hoy la gente ya identifica que un grito, un empujón o una ofensa no son normales. Antes se normalizaban muchas conductas; ahora se denuncian, lo que crece es la denuncia, no necesariamente la violencia”, afirmó.
Uno de los avances más relevantes es la participación de niñas y niños en la detección de casos, quienes han comenzado a utilizar los números de emergencia para pedir ayuda cuando presencian agresiones en sus hogares.
“A los menores les damos información clara del 911 y del 089, y les explicamos que pueden llamar aunque no tengan saldo, hemos recibido reportes donde los niños nos dicen directamente que su papá está golpeando a su mamá, y esos llamados se atienden de inmediato”, indicó.
La funcionaria explicó que los reportes más recurrentes se concentran en colonias como Loma Alta, Moderna, Azteca, Estudiantil, Modelo y San Marcos, donde la unidad mantiene vigilancia y atención constante. (Con información de Italia Soler / El Diario Mx)


