McAllen, Tex.-
“Si no ha venido a Poncho’s, no ha venido al Valle”, cita un comercial en la radio que usted y yo hemos escuchado infinidad de veces, por lo que nos dimos a la tarea de encontrar quién está atrás de este concepto.
Así llegamos con el empresario Rolando Limón, propietario de Poncho´s México Nuevo Restaurant, quien relata cómo nace la idea de establecer una compañía basada en la comida mexicana y su visión dentro de los negocios; además nos permite conocer al ser humano, hijo, esposo, padre y amigo.
Nacido en Río Bravo, Tamaulipas, asentado en Texas y con raíces en Nuevo León, ya que sus padres son originarios de esta región, su vida ha transcurrido entre estos tres estados vecinos
El 10 de mayo de 1980 llegó a Estados Unidos iniciándose en el ramo de la construcción, que con el paso de los años y su visión empresarial fusionaría con la industria restaurantera al lado de su esposa Katty.
¿Cómo surge el proyecto de Poncho’s México Nuevo Restaurant?
Desde que estaba en casa con mis padres vendíamos comida, tacos, tamales. Además teníamos una tortillería y una panadería en el sur de Pharr.
Ese fue el comienzo, después cuando me casé, mí ahora esposa, que es una excelente chef, y yo hicimos una combinación entre la construcción y la cocina. Unimos nuestros conocimientos y así empezamos el proyecto.
Tomamos ideas de varios restaurantes en México, incluso también de Texas, pero nosotros somos los primeros en tener un restaurante con este concepto.
¿La primera idea que tuvo en mente fue el restaurante o tenía otro plan?
Nuestro primer pensamiento fue establecer una taquería, sólo iban a ser tacos, pero con la ayuda de varios amigos surgió el restaurante, cambiamos el giro de la idea original; además mi familia ya tenía noción en el manejo del negocio, así que en 1999 abrimos las puertas de Poncho´s, bautizado así en honor a mi padre don Alfonso Limón.
Y en cuanto al menú, ¿cómo lograron conjuntar la variedad de platillos que ofrecen?
Poco a poco, haciendo ciertos experimentos, con ideas que tomamos de aquí y de allá, buscando platillos que fueran del gusto de las personas de esta región. Logramos reunir en un menú la gastronomía de tres estados.
No representó dificultad para nosotros, se fue dando y nos ayudó mucho la opinión de los clientes, si nos sugerían algún cambio lo hacíamos, logrando mejorar la sazón de nuestros alimentos como los caldos y los arroces.
Estamos en constante búsqueda de superarnos a nosotros mismos, porque todo cambia y hay que avanzar de acuerdo a la tecnología, hoy en día todo va muy rápido.
Y la decoración, ¿quién estuvo a cargo de los detalles que dan vida a las instalaciones de Poncho´s Restaurant?
Dos grandes amigos, Aarón Leyva y Rolando Leal, ellos trabajan conmigo y me han ayudado en la realización de mis proyectos. Aarón me apoya en la selección de los colores, la verdad no soy muy bueno en esa área.
El estilo que predomina es la masonería, combinación de cemento, estuco, ladrillo y piedra, aquí sí soy todo un experto, siempre he sido albañil, desde que llegue a este país mi primer oficio fue la albañilería.
¿Estudió ingeniería civil o alguna carrera afín?
No tuve oportunidad de estudiar. Llegué a Estados Unidos y comencé a trabajar en la construcción, me perfeccioné en la albañilería por necesidad y porque me gusta. Probé otras áreas, pero me di cuenta que esto era lo mío, cuando agarraba la cuchara con cemento y tomaba un ladrillo sentía cómo el trabajo me llenaba de energía, no me cansaba.
¿A qué edad comenzó en el área de la construcción?
Empecé a los 16 años, hoy tengo 49, así que ya tengo 30 años dedicados a la albañilería y 15 en el ramo restaurantero.
¿Le ha sido difícil compaginar la construcción y la cocina?
No, la verdad que no. Creo que hemos hecho una buena fusión entre las dos cosas, hicimos de lo ordinario lo extraordinario y estoy muy orgulloso de eso.
Mencionó que su esposa es chef y unieron sus conocimientos para crear el concepto de Poncho´s ¿De qué manera se involucra ella en el restaurante?
El pilar del restaurante es mi esposa Katty, ella siempre está en la cocina, nunca la verán enfrente. Desde que llega se dedica a cocinar y la verdad lo hace con los cinco sentidos, pues cada platillo lo ve, lo toca, lo huele, lo prueba y hasta lo escucha, pues me dice: “Cuando haga este sonido, le bajo la temperatura”.
Mi madre, Lucila Limón también es una gran cocinera, de hecho los mejores tamales y guisos que he comido son preparados por ella.
Para entrar a su restaurante hay que hacer fila, ¿Cuál considera que es la clave de su éxito?
Definitivamente, la sazón es muy importante, pero también el servicio al cliente. El factor humano es uno de los aspectos que más cuidamos y siempre hablamos sobre este tema con nuestros empleados, a quienes les pedimos un alto grado de calidad.
Como propietario siempre pongo el ejemplo al utilizar materias primas de primera y no escatimo, pues es importante que nuestros comensales confíen en que Poncho’s México Nuevo Restaurant usamos los mejores productos del mercado y hacemos conciencia en nuestros muchachos que sin su servicio, esto no sería posible.
¿Cuántas sucursales tiene Poncho’s México Nuevo Restaurant en el Valle?
Tenemos tres ubicaciones. La que está en McAllen, por la Expressway 83; la que esté en Pharr, por la calle Cage; y la que está al norte de la calle Nolana, por la 2.
Nuestro nuevo proyecto es Mi Taco Poncho’s con tres direcciones: uno en la esquina de la calle 10 y Express-way 83; otro en Sharyland, en Mission; y uno más dentro de la Universidad Panamericana de Texas, en el área de comida.
¿Cuántas generaciones han participado en el éxito de Poncho’s México Nuevo Restaurant?
Dos, mi papá quien me ayudó en lo que pudo, nos asesoró con sus ideas y con lo que trajo a la mesa. Y actualmente, la familia Chávez maneja la mayoría de la cocina, ellos son familiares de mi esposa.
¿Por qué decidió establecer sus negocios en el Valle de Texas?
Ya echamos raíces y aquí están mis hijos. Hay una cita de John F. Kennedy que se me ha quedado muy grabada: “No es lo que tu país pueda hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por tu país”.
Yo llegue un 10 de mayo de 1980 a Estados Unidos y estoy haciendo algo por este país, mis hijos y nietos permanecerán en él.
Siendo honestos, no creo volver a México, quisiera, pero no se podría; los motivos salen sobrando, son obvios.
¿Sus hijos ya se involucran en las funciones de la empresa?
Claro, de hecho mis dos hijos mayores me apoyan aquí en sus horas libres, pues aún están estudiando; hay otro que me ayuda en la construcción. Sí quisiera que se involucraran más, que vayan adquiriendo experiencia, ya serían la segunda y tercera generación en este negocio.
Hablando de Rolando el ser humano, platíquenos un poco de su familia y de lo que hace en sus tiempos libres.
Mi familia la integran mi esposa Katty y mis hijos: Rolando Jr., Esther, Roklando, Ronaldo, Orlando y Alfonsina, en honor a su abuelo.
El año pasado falleció mi papá, con quien pasaba mucho tiempo, ahora le brindamos más atención a mi mamá; los momentos que tengo libre me gusta pasarlo en casa, con la familia.
Tengo seis hijos y tengo que darles su espacio, pues creo que eso es lo que más necesitan los niños, más que llevarlos a pasear.
¿Qué le gusta, qué le apasiona, cuáles son sus hobbies?
Me gusta la cocina y la construcción. Por las mañanas, lo primero que hago es visitar las diferentes obras en las que estamos trabajando.
Actualmente tenemos proyectos en la Universidad Panamericana de Texas y estamos construyendo algunas escuelas; una en Brownsville, donde tenemos alrededor de 200 empleados trabajando de tiempo completo.
Entre mis pasatiempos están leer la Biblia, algunos libros, ver televisión, novelas de vez en cuando –sonríe-; me gusta mucho el box y el futbol, cuando hay partidos de so-ccer no me los pierdo, mi equipo favorito son los Rayados.
Si hay oportunidad salgo a correr en las mañanas con los niños, unas cuatro o cinco veces por semana.
¿Alguna anécdota que lo haya marcado e impulsado para lograr sus metas?
El fallecimiento de mi padre pudo haberme debilitado, pero no fue así, al contrario, me dio mucho más energía.
El médico le dijo a mi papá que le quedaban seis semanas de vida y platicamos con él. El día que lo despedimos hicimos una fiesta, ese fue su deseo.
Su trabajo y dedicación son el mejor ejemplo que él nos heredó y ese es el consejo que yo le puedo dar a mis paisanos, que vengan a chambear, ya lo mencioné antes, que no se conformen con trabajar algo ordinario, hay que ser extraordinarios y dar ese extra.
Los amigos que me conocen como Aarón, quien se encarga del mantenimiento de los restaurantes y la construcción de los nuevos edificios, siempre se enojan conmigo porque dicen que los correteo mucho, pero hay que trabajar, salir adelante, así se logra el éxito.
¿Le falta algo más por hacer en la vida?
Desde luego que sí, todavía me falta mucho. Creo que Mi Taco Poncho’s es todavía un bebé de tres años, todavía tenemos que levantarlo si se cae; Poncho’s México Nuevo Restaurant tiene 15 años, es un “teenager” al que todavía le falta crecer; inclusive a mi me falta madurar como propietario, deseo seguir aprendiendo.
Respeto mucho a mis colegas restauranteros que lo hacen mejor que yo, por eso quiero seguir formándome como empresario y tener mayor experiencia.
Para terminar, Rolando Limón enfatizó:
“Creo que hay oportunidad para muchos paisanos que vienen de México a hacer negocios en Estados Unidos. Sí se puede, nosotros somos el ejemplo de ello, humildemente lo hemos logrado.
Hay muchas personas preparadas que pueden lograr sus sueños y si hay lugar para realizarlos. El soñar es gratis, lo que cuesta es hacer realidad ese sueño, pero todos lo podemos intentar, la edad es lo de menos”.

