Aseguran que los comanches tenían su lado amable

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Higueras, N.L.-
Los comanches era una tribu indígena, considerada salvaje, originaria del noroeste de Texas que pisaban las tierras de Nuevo León, incluso se lograron establecer un tiempo en estas tierras áridas, asegura la cronista de Higueras.La historiadora compartió un relato que conoce desde hace más de 25 años, gracias a un amigo suyo que era pintor, violinista y coleccionista de arte.

“Don Aquiles Sepúlveda, QEPD, obtuvo de una publicación de la Enciclopedia Museos de México (Tomo II) y contaba que por el año de 1841, los ataques de los comanches se incrementaban en la zona norte del estado e Higueras no fue la excepción”, dijo Leticia Montemayor.

Señaló que hubo una gran invasión donde los agresores cometieron toda clase de atrocidades, hurtos, incendios y raptos en contra de la población.

“Entre la gran cantidad de jovencitas raptadas, había una en especial, sumamente bella e hija del gran jefe indígena llamado Zapata, a quienes la mayoría de los comanches, a pesar de ser enemigos, respetaban sin medida”, expresó.

Zapata contaba en su haber con múltiples hechos sangrientos. Al escuchar su nombre todos temblaban de miedo y echaban a correr abandonando sus presas y botines robados, dijo.

“Zapata y su familia residían en Tamaulipas, y él recorría los pueblos del norte de Nuevo León, cometiendo barbaridades no sólo con los pobladores, inclusive con los integrantes de otras tribus. Con estos antecedentes, la hija de Zapata, no estaba en la mejor situación en poder de sus enemigos, a quienes su padre, había hecho tantos estragos”, explicó la autora de “Apuntes generalógicos del Capitán Diego González”.

Ella conocia perfectamente su posición, tuvo que hacerle frente a los momentos salvajes y brutales que le sucederían cuando los comanches se enteraran que era hija del aguerrido Zapata.

“La joven se decidió a morir, dando a conocer a los captores quién era y soportar lo que le esperaba. Tres días duró la indecisión. por fin llamó al jefe Comanche y le confesó que era hija de Zapata. Por supuesto, ella sabía que el padre había matado inumerables indígenas. Tuvo horror al imaginar la tortura a la cual sería sometida”, dijo la cronista.

Cuentan que el jefe, cuando supo que la joven era hija de su principal enemigo, se mordió los labios de rabia y quiso en el primer momento traspasarle el corazón con una daga.

“El suspenso permaneció en el ambiente, unos instantes y refiriéndose a la cautiva, le dijo; el Comanche respeta la grandeza y la valentía del capitán Zapata y le devuelve a su hija la libertad. Enseguida llamó a 40 guerreros de los más robustos y valientes y les ordenó que la condujeran a la orilla del pueblo con todo respeto y miramientos”, indicó.

La joven sorprendida agradeció el comportamiento del jefe, asegurándole que su padre sabría recompensar el gesto de amabilidad al salvarle la vida y no morir a manos de la salvaje tribu comanche, narró la historiadora.
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