Comparten experiencias Vitale y Poniatowska en la FIL Monterrey 2022

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Monterrey, N.L.-
La periodista y escritora mexicana Elena Poniatowska y la poeta uruguaya Ida Vitale, se reunieron ayer por la tarde para conversar sobre “Escribir a los 90”, ante un grupo importante de personas que se dieron cita en una de las salas de Cintermex, la sede de la Feria Internacional del Libro de Monterrey 2022.

Para iniciar el diálogo, moderado por Ana Laura Santamaría, directora de la Cátedra Alfonso Reyes, Elena Poniatowska de 90 años le cuestionó a Ida Vitale de 98, sobre el amor: el amor a través de la lectura, el amor a través de sus oyentes y el amor que ella vivió.

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“Sólo a ella puede ocurrírsele preguntas tan indiscretas”, bromeó Vitale y agregó: “Pese a que había vivido muchos años en México, no había tenido la oportunidad de tenerla a mano, y ahora agradezco infinitamente de venir acá a oficiar de reina introductora”.

La autora de “La Noche de Tlatelolco” le pidió a la poeta que hablara sobre sus recuerdos con Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura (1990).

“Como venía de exiliada, Octavio tuvo la generosidad de darme cabida en su revista, y bueno, entrar de la mano de Octavio a cualquier lado le abría a uno todas las puertas. Es algo que agradecí toda la vida.

“Porque en medio de su trabajo y de su propia obra y todo lo que dependía de él tuvo la generosidad de ocuparse de alguien que venía de allá abajo, del Uruguay, de Montevideo que en esos momentos no era un país muy tranquilo y tuve la suerte de venir a México donde aceptaron a una persona más”, recordó Vitale.

¿Cuándo empezaste a querer escribir poesía, a amar a la poesía y también a la prosa? ¿Por qué te quisiste manifestar a través de la poesía? preguntó Elena.

“La poesía es algo maravilloso que tienta, bien o mal; pero el resultado ahí va, pero quien que lee un poema que le gusta, una página en prosa que le gusta, no imagina que todo es tener un papel y un lápiz y ahí salen los libros. Con esa ilusión empezamos, algunos seguimos, otros no; otros podían haberse abstenido, pero bueno, ahí estamos.

“El mundo uruguayo es chico, tiene pocos vehículos, pero la gente igual trata de, y no quiero decir que todos quieran ser escritores, hay otras cosas que tientan mucho más y que son más útiles, como, por ejemplo: un médico o un arquitecto; el poeta es el azúcar que se pone por encima de lo que está bien para completar el postre y ¿podemos vivir sin postre? yo creo que no, a todos nos gusta”, manifestó.

Posteriormente, Santamaría intervino para citar una frase del último acto de Hamlet: “El mundo está fuera de quicio, haber nacido yo para enderezarlo” y señaló: “Nadie ha nacido para enderezar el mundo, pero creo que todos nacemos para dejarlo un poquito menos chueco y quiero preguntarles a las dos ¿en qué sentido que han dejado el mundo un poquito menos chueco a como lo encontraron?”.

“Yo no tengo la menor pretensión de haber cambiado el mundo, porque ni siquiera me he cambiado a mí misma”, contestó Poniatowska y agregó: “Soy la misma desde hace años, creo que soy todavía menos sabia de lo que era cuando tenía 21 años, y estoy más capacitada de decir tonterías de las que decía en clase”, expresó.

Por su parte Vitale dijo: “En primer lugar es difícil que a uno le venga la sospecha de que cuenta para algo. Cuando estaba en el liceo, éramos un pequeño grupo y yo aspiraba a no ser la peor, sé que era muy inquieta, pero uno va avanzando por la vida dando pequeños pasos y es importante que esos pasos vayan en el buen sentido, en eso ayuda mucho la enseñanza y sobre todo encontrarse en un grupo que uno se sienta cómodo”.

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