Monterrey, N.L.-
Tema aún considerado tabú por algunos sectores de la sociedad la pedarestia en los colegios privados manejados por la Iglesia Católica es, a la par de la lucha de poderes en la jerarquía eclesiástica, eje de la obra dramatiza Protocolo.
La pieza, escrita por la chilena Lucía de la Maza y dirigida por el regiomontano Arturo Torres se presentó la noche del domingo en la Gran Sala del Teatro de la Ciudad, para cerrar la Semana de la Dramaturgia Nuevo León 2017.
En la obra participa el primer actor Gerardo Dávila como el rector del colegio donde ocurre la muerte de un joven estudiante, caso que cimbra los cimientos de la institución y pone en operación los mecanismos de poder de la jerarquía católica para silenciar y controlar la crisis.
También participan los actores Mauro Samaniego y Emanuel Anguiano como los curas Andrés y Cristian, quienes se confrontan entre si sobre los valores e intereses tanto religiosos como humanos, así como cuestionan su responsabilidad personal frente a las causas que motivaron al estudiante a quitarse la vida.
David Palacios interpreta a José Antonio, el estudiante amigo del fallecido Esteban, quien reclama justicia a la vez de respuestas por la pérdida de su compañero, a la vez de enfrentar sus propios personales agravados por la tragedia.
La aplicación del Protocolo dictado por el Vaticano para solucionar la crisis derivada de las denuncias de pederastia en todo el mundo, Chile y México incluidos, lleva a los protagonistas a confrontarse en un juego de poderes, en donde los intereses particulares y los de la institución, la Iglesia Católica, buscan prevalecer sobre los derechos individuales y aún por encima de los sentimientos personales de los personajes.
¿Quién o qué ocasionaron la muerte de Esteban? ¿Hay culpables o inocentes? ¿Qué implicará en el futuro inmediato y a largo plazo para cada uno involucrado el deceso de un estudiante? Son algunas de las incógnitas planteadas por la dramaturga chilena Lucía de la Maza, quien elaboró el guion de obra en el 2011, basada en hechos que salían poco a poco a la luz pública en ese país andino.
El texto, replanteado para las circunstancias mexicanas bajo la dirección de Arturo Torres, se adentra en los fantasmas personales de cada personaje, expuestos en forma directa en una puesta minimalista, en la que apenas un sillón de oficina, un par de sillas y una mesa, permiten recrear los intramuros del colegio con rectoría, su confesionario y salones de clases, en un ambiente rígido y sobrio y hasta secreto.
Protocolo fue la última obra de un total de nueve que se presentaron en la Semana de la Dramaturgia Nuevo León 2017, que inició el miércoles 11 de octubre.
Las otras piezas que se exhibieron fueron El Canto de las aves disecadas dirigida por Iván Flores; Tiempos de color ocre, de Alex Saavedra; Medusa, de Viridiana Tamayo; Los Visitantes, de Carlos Borjas y Enigmas, de Raschid Marcos.
La Bicicleta, con dirección de Yesica Silva, también formó parte de la programación de la Sexta Semana de Dramaturgia, al igual de Bajo el Signo de Tespis, de Gilberto Loredo; y La Bala de Natalia Quintero.


