México, D.F.-
Alejandro Fernández “El potrillo” alborotó a las fans en el primer concierto que ofreció en el Auditorio Nacional, definitivamente sus canciones crean momentos, pues las traía “muertas” ya que “no hay mujer en este mundo que pueda resistirse a los detalles”.
Hace meses su cabello lucía un tanto más plateado y corto; quizás hasta más delgado, pero sin importar el look, sigue provocando suspiros.
Esa noche enfundado en un reluciente traje de mariachi, con el cabello oscurecido y un tanto más largo, relamido como en tantas ocasiones y hasta un tanto más fornido, salió para brindar un espectáculo digno de celebración.
Tras “Ay amor”, se despojó de la solemnidad, se retiró el moño, apartó el sombrero y continuó con un catálogo de temas románticos y rancheros, para festejar de manera tardía las fiestas patrias.
“Que bueno”, “Que seas muy feliz” de Juan Gabriel, “Si tú no vuelves” y “Loco” formaron parte de algunos de los temas que resonaron por más de dos horas al coloso de Reforma.
Alejandro no sólo desataba gritos de euforia, también una oleada de energía respirable en todos los rincones del recinto, “Mátalas”, “Me cansé de rogarle” eran apenas la antesala de lo que acontecería.
Para “Abrázame”, ya se desprendía de su saco y arremangándose la camisa se desplazaba con más confianza para así llegar a interpretar “Las nalgadas” y demostrar que él era “El rey” ya del espacio.
Poco antes de continuar con las baladas y un tributo a su padre, Don Vicente Fernández, decidió recordar letras como “Nube viajera”, “La diferencia” y “Te sigo amando”.
Sin desdeñar el linaje de donde había llegado, era momento de mostrar la versatilidad con la que ha tomado su carrera, ahora en un pantalón de cuero negro y con una camisa blanca, media cola presentaba sus baladas.
“No se me hace fácil”, “Qué lástima”, “Te lo dije Cantando”, “Me dediqué a perderte”, fueron la manera de anteponer su frescura.
Y aunque en su momento se experimentaron un par de problemas en el chícharo con el que se guía en la música, decidió no defraudar al público y reinterpretar “Te voy a perder” e incluso bromear con el altercado.
“Que mal que se me haya acabado la pila del móvil… pero a mi nunca se me acaba la pila. No piensen mal, no esa… bueno también esa”.
A cappela, el público acompañó a Fernández en “Como quien pierde una estrella”, mientras le sucedían “Si tu supieras”, “No se olvidar” y “Sin tantita pena”.
Las luces de centenares de celulares iluminaban cual bóveda celeste tintilante, pidiendo de nueva cuenta la aparición del hombre de 41 años de edad.
Ahora era el turno de mostrar el orgullo de pertenecer a la estirpe de los Fernández al recrear temas que su padre, quien ha anunciado su retiro, hizo famosos en su época.
“Las llaves de mi alma”, “Por tu maldito amor” y “Mujeres divinas”, se engalanaban con los hierros con que marcan su abolengo, donde se reflejan las iniciales de cada uno de los pertenecientes a la familia de músicos de Guadalajara.
Parecía que la velada llegaba a su fin, pero “Me voy a quitar de enmedio”, “Acá entre nos”, “De qué manera te olvido” y “No” hicieron el remate perfecto para la primera de cinco fechas en la ciudad.

