Washington, E.U. / Agosto 19.-
“La guerra aún no termina en Irak”. Con esta declaración de advertencia y cautela, el portavoz del Pentágono, Geoff Morel, intentaba este jueves contener el ambiente de optimismo y las declaraciones grandilocuentes que han acompañado a las primeras imágenes de soldados abandonando Irak a través de la frontera con Kuwait o reencontrándose con sus familias en distintas bases militares de Estados Unidos.
“Las misiones de combate aún se mantienen”, aseguró Morel al anunciar que, tras el fin de la misión “Libertad Duradera” que emprendió la administración de George W. Bush en marzo del 2003, la nueva operación de repliegue y pacificación entrará en vigor a partir del próximo 1 de septiembre bajo el nombre “Nuevo Amanecer”.
“Sólo quedarán 50 mil elementos cuya misión será entrenar y apoyar al ejército iraquí, pero también seguirán participando en misiones de combate”, advirtió Morel al reconocer que, aunque la fecha para que las tropas de Estados Unidos abandonen definitivamente Irak es el próximo mes de diciembre del 2011, cabe la posibilidad de una prórroga.
“En caso necesario se podría mantener una fuerza residual para terminar con las misiones de entrenamiento y asesoramiento del ejército iraquí”, aseguraron fuentes del Pentágono.
Por el momento, la retirada de las tropas de Irak ha sido presentada como un “momento histórico” por la mayoría de los informativos de televisión. Las imágenes de soldados festejando su retirada y haciendo la señal de la victoria nada más abandonar territorio iraquí marcaban el final de una ocupación que está muy lejos de haber conseguido la paz y la unidad.
“Hoy dejamos atrás a un país que a partir de ahora tiene el futuro en sus manos”, aseguró el demócrata Joe Sestak, para sumarse al coro de voces que festejaban, desde la prudencia, el principio del fin para una ocupación que duró más de lo previsto y ha dejado un país dividido y al borde de la guerra civil.
En programas especiales, las diferentes cadenas han mantenido un incesante recordatorio del momento en que la administración de George W. Bush decidió invadir Irak en marzo del 2003 y, dos meses más tarde, se precipitaba en declarar una victoria inexistente desde el portaviones USS Abrahm Lincoln.
Hoy, siete años y medio más tarde, el recuento de esa guerra que aún sigue abierta ha dejado un saldo de más de 4,400 soldados caídos en acción y un país que intenta escapar de una guerra civil, mientras las tropas de combate de Estados Unidos abandonaban el país por el cruce fronterizo de Kuwait.
En medio del repliegue, que culminará el próximo 31 de agosto, la organización no gubernamental Iraq Body Count, con sede en Alemania, difundía hoy el último de sus cómputos para señalar que entre 97.000 y 106.000 iraquíes han fallecido desde la invasión del país en el año 2003.
El presidente Obama, que este jueves viajaba a la Isla de Martha´s Vineyard, en las costas de Massachusetts, para disfrutar de unas vacaciones familiares de una semana, guardaba un silencio prudencial. Desde la Casa Blanca, su oficina de comunicaciones reiteraba que, con la salida de las tropas estadounidenses de Irak, “el presidente Obama ha cumplido con una de sus más importantes promesas de campaña”.
Mientras, desde el Departamento de Estado, su portavoz Philip J. Crowley, informaba que el embajador de Estados Unidos en Irak, Jim Jeffrey, ha presentado sus credenciales al presidente, Jalal Talabani. “La primera actividad que ha tenido el embajador Jeffrey es reunirse con los miembros del gobierno iraquí para discutir los avances en la conformación de un gobierno incluyente en Irak”, señaló Crowley.
El embajador Jeffrey se mantendrá al frente de una misión complicada en Irak, gestionando decenas de programas de reconstrucción y reconciliación de la mano de un gobierno que enfrenta serios problemas para mantener la unidad nacional.
En medio de este ambiente de volatilidad, hoy trascendió que el Departamento de Estado ha decidido contratar los servicios de contratistas privados que se encargarán de resguardar algunas misiones diplomáticas o de operar algunos sistemas de vigilancia aérea, como los vuelos no tripulados.
Fuentes del departamento de Estado han reconocido que la cifra de estos contratistas podría llegar a 7 mil, un contingente que reforzará así la presencia de 50 mil efectivos que quedarán como custodios de un complejo proceso de transición que pondrá a prueba la incipiente y frágil democracia que ha emergido de una guerra de más de siete años que hoy lanza sus últimos estertores.
La guerra aun no termina en Irak, afirman en EU


