Después de analizar (y llegar a la conclusión, que todos conocemos, al menos quienes vivimos en esas) 50 localidades del país calificadas por el gobierno federal con mayor número de homicidios e inseguridad, casi nada se ha vuelto a decir acerca de las acciones que tomarían para reducir el índice delictivo.
A Tamaulipas le tocan dos, quisiéramos que no nos tocara ninguna, pero, de nueva cuenta el gobierno federal afirma que sólo dos poblaciones de esta entidad están consideradas de alta peligrosidad: Nuevo Laredo y la otrora plácida y amable, Ciudad Victoria.
Claro, no tomó en cuenta Matamoros, Tampico, Reynosa, Miguel Alemán, que un día sí y otro también son tema nacional por la inseguridad.
Algo está pasando con Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, quien, al igual que el equipo de Enrique Peña Nieto se quedaron aturdidos después del ocho de noviembre y no dicen nada acerca de la ayuda especial que recibirán ambas localidades, además de las 48 restantes diseminadas por el país, para disminuir el índice delicuencial.
En México hay muchos aspectos de la administración federal que se quedaron en suspenso, el combate y la reorganización para reducir a los grupos delictivos es una de ellas.
Hasta hace algunas semanas Osorio Chong aprovechaba cualquier descuido para salir a medios, algo está pasando en el gabinete de Peña, los presidenciables están guardando silencio, ¿será que calladitos se ven más bonitos y evitan que les corten la cabeza, políticamente hablando?
Pues será el sereno, lo que no se puede admitir es que a estas alturas de la administración federal pretendan “nadar de muertito” y no atender los compromisos contraídos.
A ver para cuándo se les ocurre sacudirse la modorra y decir cómo van a operar el plan para las 50 ciudades más peligrosas del país, no vaya ser que para cuando quieran aplicarlo la cifra y la geografía del fenómeno delictivo haya modificado el panorama. Yo nada más digo.
APOYO A PESCADORES
Gustavo Cárdenas, diputado federal y titular de la Comisión de Marina en el Congreso, aseguró que buscará gestionar ante Enrique Peña Nieto apoyos especiales para los pescadores ribereños de Tamaulipas, así como para el impulso de proyectos de infraestructura portuaria en el sur del estado, ya que hoy estará acompañándolo en Guaymas, Sonora donde abanderará dos buques.
Esperemos que de algo sirva la intervención del legislador porque los pescadores tamaulipecos están siendo detenidos en aguas texanas ante la baja producción de peces en el Golfo de México.
LAS PRIMERAS DAMAS Y EL PRESUPUESTO
En los recientes días he leído varios artículos relacionados con el manejo del presupuesto destinado a la familia del presidente en turno en Estados Unidos y en México.
En un libro elaborado por investigadores del vecino país detallan que la familia ocupante de la Casa Blanca cubre los gastos de su comida, su vestimenta, sus viajes privados y las fiestas que dan a sus amigos. Todo está supervisado por el Congreso y se les pasa factura de todos sus consumos, incluidas aquellas reuniones con amigos y familiares, que no son asunto de Estado.
Detalla la revista Nexos que retoma parte del libro que Laura Bush se espantó cuando vio lo que tenía que gastar en guardarropara como primera dama y que tendría que pagar de su bolsillo. Así que por eso hacen acuerdos con diseñadores para que le regalen al gobierno las prendas que ellas usan en actividades oficiales, que después son exhibidas en museos.
El comparativo con la forma de operar los gastos de la familia en turno en Los Pinos, de México, es totalmente diferente, no hay una supervisión del gasto, el cual se realiza a discreción.
Por ejemplo, Peña Nieto puede invitar a cenar o a viajar con él a sus amigos y familiares y todo corre por cuenta de los impuestos que pagan los mexicanos.
En Estados Unidos eso es inadmisible, el presidente tiene que desembolsar el costo del boleto acorde al precio de una línea comercial. A ellos que les sobra el dinero son más sobrios en eso de malgastar lo que no les pertenece, nada qué ver con el comportamiento que observamos en la familia ampliada de Peña Nieto y Angélica Rivera.
En este mismo tema relativo a las primeras damas, me causó hilaridad leer las respuestas de los lectores a la columna publicada por Ricardo Alemán, en defensa de los políticos y sus esposas, quienes, asegura son blanco de burlas y faltas de respeto, y que aquí no se les ha pedido que renuncien a sus puestos, como sucedió recientemente en el vecino país cuando dos funcionarias escribieron comentarios groseros contra Michelle Obama.
Como diría alguien por ahí, aquí no sucede por lo mismo, si los políticos mexicanos no cayeran en el comportamiento en el que incurren creyendo que el presupuesto les pertenece y haciéndose como que trabajan, seguro que nos indignaría que les hagan señalamientos.
Pero no es el caso, aquí el respeto tendrían primero que ganárselo con sus acciones honestas y comprometidas con la ciudadanía. Y así nadie les haría criticaría con o sin fundamento.
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