Como lo cantan los Tigres del Norte, eso mismo le pasó a las “poderosas” Águilas que se quedaron “sin Juan y sin las gallinas” , ya que primero el Toluca los mandó “al infierno” y les quitó el “penta” que ya lo sentían suyo, y luego el LAFC, los retachó de regresó a su casa con una mano por delante y la otra por detrás, o sea “en canicas”; y de los dos títulos que ya daban por hechos, se quedaron como el chinito, “nomás milando”, o como “el perro de las dos tortas”. Sin nada.
Y como siempre ha sido una costumbre en el futbol nuestro de cada día, le aplicamos el refrán popular al técnico brasileño de las Águilas, André Jardine, “la cuerda se rompe por lo más delgado”, o “no hay mal que dure cien años, ni “América” que lo aguante”. Así que “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.
Ya ven a su vecino que con todo y campeonato de Concacaf, su técnico está… Y ustedes se preguntarán, ¿cuál vecino?, pues el de al lado, que con todo y campeonato ya casi lo chispan; Si es que sucede, en mi rancho a eso le dicen, “que poca madre”.
Conociendo a los altos mandos del equipo de la televisora, bueno, no los conozco, no sé ni quiénes son, pero más o menos sé cómo se las gastan y cuando no ganan para ellos es más fácil chispar a uno que a 18 y claro que les va a doler quedarse con cara de ¿what happened? En la Final, no hubo silbante que los ayudara. Se les apareció al que tenían vetado y con un penalti, para ellos dudoso, no para el árbitro, les puso el último clavo en el ataúd. Y… te llamabas.
Y el período futbolero se cerró con el partido de partidos a nivel de clubes, la Champions que jugaron el PSG, de Francia contra el Internazionale, de Milán,… bueno, eso de que jugaron me huele a manada, el PSG jugó con el Inter, no contra el Inter. No se yo, o sea, el que escribe, qué fue lo que pasó, pero se me hace que a los jugadores del Inter se les olvidó que les dijeran, “eh, wey, ya empezó el partido”, y cuando reaccionaron ya estaban llegando a Milan.
Se esperaba mucho de este partido, pero quedó a deber, por parte de los italianos. Era más fácil que ellos anotaran en su propia portería que meterle gol al PSG.
Por lo pronto se terminó el futbol y ahora a esperar el invento que se llama Mundial de Clubes, otro de los invento$ de los Fifos de su Fiforria convertidos en una maquina de recaudación.
Nos leemos en la próxima.


