Decapitar al monstruo

Últimas Noticias

En toda mitología debe haber un malvado que, llegado su momento, debe ser eliminado por el valeroso muchacho, que se expone a mil peligros para conseguir la hazaña. Y al final es vitoreado por multitudes que lo suben al pedestal del héroe.

Este viernes por la mañana se ha consumado lo que parece un milagro: México eliminó a Argentina en tanda de penales del Mundial Sub 17, que se juega en Qatar, y avanzó a la ronda de octavos de final. La albiceleste había dado una gran batalla al Tricolor, en un partido difícil que terminó con empate a dos goles, con tanto de los sudamericanos in extremis. La igualada casi al final sacó de sus tumbas a los fantasmas que han perseguido a las selecciones mexicanas de todos los tiempos cuando enfrentan a los argentinos, sus eternos verdugos. Es bien sabido que el futbol, en esas instancias pasa por la condición anímica, y los ches cerraron el juego en todo lo alto.

Los aficionados acá anhelaban que los jugadores aztecas no se desplomaran mentalmente como ha ocurrido en mil ocasiones previas, cuando tienen una cita con la grandeza. Afortunadamente, el arquero Santi López detuvo el primero de la tanda a Gaston Bouhier. Fue suficiente. Los mexicanos no erraron ninguno y avanzaron para medirse a Portugal, un rival que no es menos portentoso que los ahora eliminados.

No sabemos qué les habrá dicho el entrenador Carlos Cariño, pero los cadetes tricolores respondieron con pundonor, parándose firmes frente al manchón del penal, y marcar todos los tiros con claridad y aplomo. La noticia de este triunfo genera alegría, agregándole una sorpresa que, pese a todo, no debía de existir.

México es en esa categoría infantil es una potencia, con dos campeonatos que lo hacen contendiente permanente en la justa.

Lo que rescato del juego es, al final, la entereza de los jugadores. Pisaron fuerte, sin temblorina en las corvas, y se pronunciaron deseosos de disputar la copa, sin timideces y sí con arrojo total.

Han demostrado que a la historia también se le puede dar un vuelco, con una voluntariosa perseverancia, como la que mostraron hoy los chamacos en Doha. Mucho tienen que aprenderle las selecciones mayores que han visto en Argentina a un ogro que lo devora todo, sin oportunidad de rebatirle.

La selección del sur del continente, una de las mandonas en las Copas del Mundo, se impone, muchas veces con su sola presencia intimidante. Ojalá que vean los de la absoluta que se le puede dar cara al monstruo, para decapitarlo, aunque

- Anuncio -

Columnas

Vuelta a la derecha

¡Arde Nuevo León!

La banca no es eterna

- Anuncio -