Javier Aquino vuelve a poner a los Tigres y su directive en boca de todos, al no renovársele el contrato, el oaxaqueño parece habló con el “Tato” y comenzó su gira de medios para echar en cara su no renovación, las formas de Cule…bro y lo que Aquino menciona como la falta de valores de Guido, su “amigo”/técnico.
Como si fuera reel o meme, 3 doritos después salió una danza coordinada en los medios defendiendo a la directive y mencionando a Javier como mentiroso al señalar que ya le habían avisado al lateral que no se requería de sus servicios el siguiente semestre. Como aficionado, no le creo a ni uno, porque a la gente nos da por mentir hasta en lo más elemental para generar una apariencia de algo distinto a la realidad, ¿la razón? ego, apariencias, futuras negociaciones o simplemente la sensación de hacer quedar mal al que no te dio lo que deseabas.
Las leyendas de un equipo normalmente reciben un trato preferencial, al menos un homenaje o un aplauso del respetable en algún juego, pero Aquino no parece ser uno de esos elegidos, tal vez su posición o el hecho de tener a un francés y un argentino que tienen toda la atención en el plantel. El tener un contrato y cumplirlo, debería ser lo más regular sin tener que hacer tanta parafernalia, pero en el deporte se mueven sentimientos que inflan el pecho a muchos y los hace pensar que necesitan una reverencia final antes de dar un paso al costado.
La salida del oaxaqueño solo hecha gasolina al fuego de una directive que aunque ha tenido resultados deportivos, no logra tener una imagen aseada en el manejo humano, abonando a la fama gansteril que ha llegado a tener una institución como Tigres que tiene una empresa poderosa atrás que logra lo que necesita, cuando lo necesita; Siboldi y cuerpo técnico es un vivo ejemplo y más allá de quien tiene razón, como el cuento del el lobo, ya no se sabe cuándo la dirigencia feline es víctima o victimario.
Los ídolos tienen un lugar aparte en cada institución, representan algo distinto, transmiten sensaciones diferentes y logran evocar pasiones que otro simple mortal no puede; Nahuel y Gignac son 2 de ellos, aún Guido, siendo capo, no te provoca esas reacciones, por lo que la pregunta más bien sería si realmente Aquino es ídolo o simplemente un gran jugador que estuvo en la época dorada de ésta institución.
La UANL está demás en estos asuntos, los valores universitarios aquí no aplican y simplemente el membrete está de adorno; por lo que los últimos casos son totalmente de concreto y con la misma pared con la que se toparon los últimos despidos, es con la que le frenaron la renovación al señor Javier Aquino, por lo que gracias y hasta luego, como dice el grupo Pesado, a chillar a otra parte.
¡Saludos desde el estadio!


