¿Y después del Mundial qué..?

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Desde hace un buen tiempo, pero sobre todo cuando se acerca el Mundial de Futbol 2026, en Nuevo León se ha cuestionado -y hasta dudado-, sobre los avances en la construcción de las Líneas 4 y 6 del Monorriel, mal llamado Metro.


Pero siendo fríos y aterrizados vale la pena cuestionarse: ¿cuál será la herencia que dejará al Estado el Campeonato de la FIFA? ¿Acaso el organismo que rige el futbol y lo ha convertido en un multimillonario negocio, arreglará -ya no se diga construirá- una escuela en un sector necesitado, o canchas de futbol?


¡Claro que no! Y si bien hay muy poco interés entre la población por el Mundial que se acerca, los que tengan acceso a boletos cuyo precios están lejos del alcance de los aficionados de clase media, se endeudarán con los bancos como siempre sucede.


Y si podemos adelantar a dos ganadores de la Copa del Mundo será la FIFA (que ya vendió los derechos para la transmisión de los partidos en países de los cinco continentes), las marcas patrocinadoras como las que visten a las selecciones, y las instituciones bancarias.


En los últimos eventos como Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022 los estadios, bares, plazas y playas han sido inundados por hinchas de la selección mexicana, la gran mayoría de los paisanos que viven en Estados Unidos.


En broma y en serio se dice que “los mexicanos se endeudan para toda la vida” con los bancos reservando vuelos y hospedajes con tarjetas de crédito, todo con tal de estar presentes en los partidos de la primera fase.


Ya arriba del barco, cuando el Tricolor pasa a disputar el cuarto encuentro, muchos serían capaces de robar un banco -como revancha- para asistir al juego comprando boletos de reventa a precios elevados. Total, ¡a sacarle más brillo a la tarjeta!


Conozco a varios que esperan cada cuatro años el Mundial para gastarse todos sus ahorros, rematar propiedades y, no exagero, hasta venderle su alma al diablo. Y compran el jersey de moda 2026 de tres mil pesos, no el clon en tiendas de las calles Arteaga o Salazar cerca de la Central de Autobuses de Monterrey.


Otros conocidos más pudientes han asistido a los Mundiales recientes viajando en asientos de primera clase y con vuelos directos sin escala, o con las mínimas conexiones, y se hospedan en los mejores hoteles. Total, como reza la frase: “Cada quien hace con su dinero lo que quiere”.


Hace días escribí que el boleto más barato para el juego Túnez contra Japón del 20 de junio, se vendía en 2 mil 100 pesos en la página Stubhub más comisión, pero este lunes 26 de enero había subido a 3 mil 950 pesos.


Para los que mueren por apoyar al equipo de Javier Aguirre se ofrece un paquete de los tres partidos (dos en el Estadio Azteca y uno en Guadalajara), por 154 mil 648 pesos. Ahora bien, si usted tiene visa de Estados Unidos y quiere ver a Lionel Messi con la campeona Argentina, por los tres tendrá que pagar 172 mil y por los de España 208 mil. Pero no se vaya a desmayar: en localidades lejanas a la cancha. Y ¡apúrese porque se acaban!


Mientras los precios los fijará la oferta y la demanda, con la posibilidad de que suban conforme se acerque el Mundial, me vuelvo a hacer la pregunta: ¿Qué beneficio dejará la FIFA a las ciudades sedes? Puedo apostarles que nada.

twitter: @hhjimenez

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