Si hubiéramos visto este desempeño de México durante los partidos amistosos previos a la justa de cada cuatro años, las expectativas habrían cambiado, pero las sorpresas son mucho mejores cuando se descubren.
Los dirigidos por Aguirre se guardaron algo para esta primera fase de grupos perfecta para uno de los tres anfitriones.
Fase perfecta, con tres triunfos en mismo número de partidos, con 6 goles a favor por cero en contra que les da para ganar sin problema su grupo y asegurar los 16avos en casa contra un rival igual o técnicamente inferior, ya veremos.
México lo hizo, con cambios en la alineación ante Chequia, que no modificó su estilo de juego ni decayó. Con un Quiñones que anda con todo (fui uno de sus críticos) y los jóvenes que se les nota el hambre cuando han ingresado.
9 de 9 para el Vasco y sus muchachos que aún tienen mucho que recorrer pero al menos están mostrando que, aunque haya cosas por mejorar, están en sintonía con lo que busca. En un campeonato de este tipo no siempre se gana gustando ni con la autoridad que la tribuna desea, se gana y punto.
Ante Chequia los mexicanos ganaron bien y gustaron aunque los europeos presionaron al inicio del partido y generaron dos llegadas de peligro, México supo sobrellevar la situación para imponer condiciones y sacar un partido que para los nuestros era de trámite no así para los visitantes.
Paso a paso, ahora vendrán los duelos a matar o morir y el ganar como sea significa avanzar. México llega bien afinado a la siguiente fase y lo tendrán que demostrar toque quien toque para avanzar lo más que se pueda.
Por lo pronto disfrutar los 9 de 9 que este equipo nos ha regalado en la primera fase y esperar que se sigan rompiendo la madre en el próximo compromiso.


