Tal como estaba previsto, el seleccionado mexicano de fútbol libró la primera fase de grupos de esta Copa del Mundo sin sobresaltos.
Los rivales, del tercer nivel de la élite mundial que le tocó en el “sorteo”, pusieron algo de resistencia, pero no más de lo proyectado.
Se esperaba mucho más de Corea del Sur y nada. Ya vimos lo que sucedió.
El equipo de Javier Aguirre supo solventar los tres encuentros limpios. Sin gol en su arco, venciendo y convenciendo a los escépticos.
Los que no saben mucho del tema, igual se ilusionaron porque “haiga sido como haiga sido” –como dijo el alcohólico michoacano que alguna vez fue presidente acá– México firmó la papeleta como líder de grupo, invicto y el arco indemne.
Las formas poco importan cuando entregas resultados como hizo hoy este Tri.
Los del once inicial de blanco estaban queriendo derribar el hipopótamo con una .22 y ni cosquillas le hacían. Cuantas veces intentó Quiñones por la punta izquierda, lo rebotaron. Por todos lados trataban y en la tribuna, el señor de las papitas sabía que tenían qué dársela al 19 si querían que el panorama se aclarara. Les puso tres asistencias de gol y solo firmaron una de ellas.
Lo que Mora hizo esta noche elevó decenas de millones de euros su valor. No necesitaba chocar con nadie. Gilberto sabe cómo aislarse para recibir siempre libre; mientras otros están viendo el balón, él está escaneando espacios.
Verlo conducir, sin prisa, con la cabeza arriba como cisne, puede retar a cualquiera a que se le acerque y se le va a ir. Lo hizo varias veces y jamás pudieron frenar ni a él ni los balones que filtró con el toque preciso de un billarista consumado.
Cuando alguien ofreció 15 millones de euros por el pase de Mora, su agente dijo que con eso no compraban ni una pierna del volante de Xolos.
Los que le dijeron exagerada, anoche se disculparon.
La defensa con Montes y Reyes de central; Sánchez y Mateo en los laterales fue impecable por alto cuando el pronóstico decía que harían daño en el juego aéreo. Y no.
Edson, recuperando su forma aguerrida de pelear cada pelota ante un Lira que ya parecía dueño de la caseta de cobro. El problema en la media es que durante casi 40 minutos intentaron por todos lados, menos la de primer año: Dásela al que sabe. La pelota siempre al 10… en este caso al 19.
Al frente, Martínez hizo un buen partido sin rajarse en devolver cada jalón, pechazo y carga que le dieron, pero jamás pudo concretar. La que tuvo para romper la red de pata zurda, la suya, le dio frío y la cedió.
En la segunda parte, los checos ya pedían un tanque de oxígeno. México pudo hacerle siete, con un poco más de sangre fría. Ya cuando entraron los cambios, Ochoa entre ellos, se hizo una capirotada muy buena.
Obed era el que intentaba ordenar las salidas y así consiguieron un tercer gol que tuvo Giménez para firmar, pero no le pegó tan bien como Mateo en el primero y lo vino metiendo el español.
Todos los que hace algunos años echaban espuma por la boca por las rotaciones de Osorio, hoy se mordieron la lengua y tragaron bilis.
Ya jugaron todos, excepto Acevedo, presumió el Vasco. Feliz, como el coach del equipo de niños de la academia donde juegan todos, sepan o no sepan jugar para tener contentos a los papás…o en este caso a los promotore$…
Mañana sabremos quién sigue, pero el que sea, sigue siendo un rival asequible.
Todavía no empieza el Mundial de a deveras…
Estamos apenas escombrando el área…


