Dejen que la raza se divierta

- Anuncio -

Últimas Noticias

- Anuncio -

Hoy por la mañana, mientras tomaba un café con Hugo, comenzamos a platicar de la reacción que tuvieron en redes sociales algunos mensajes de indignación por los videos y fotografías que mostraban la fiesta que traían los asistentes a la final de la Zona Norte entre los Sultanes de Monterrey y los Toros de Tijuana.

La verdad sea dicha, la discusión en el feis estuvo bastante sabrosa, pues a algunos aficionados a los que puedo considerar como puristas del juego les pareció indignante que, mientras en el diamante los fantasmas grises estaban siendo apaleados, en las gradas los y las asistentes bailaban, se tomaban fotos y hasta participaban en la víbora de la mar.

Quienes criticaban no bajaban de villamelones a los que estaban en el relajo, mientras Sultanes veía cómo sus posibilidades de acudir a una nueva Serie del Rey eran sepultadas a batazos.

La discusión llevó a un tema que se ha convertido en una constante cuando se habla del béisbol local: la crítica de la forma en la que Multimedios ha logrado llenar las gradas del estadio, donde la cerveza fluye a ríos y hay conciertos gratuitos al final de cada partido (sin importar el resultado).

No faltaron aquellos quienes extrañan los años en que no había nada de esta parafernalia, cuando había que ir con tu hoja de anotación y lo más importante era el análisis, las RBI, las OBP, los TB y las SLG, entre otras estadísticas… aunque la entrada al parque no superara las 7 mil personas.

Entiendo que la nostalgia es una fuerza poderosa y que, en un deporte tan complejo como fascinante como el béisbol, se puedan dar estos análisis comparables a un enfrentamiento entre Garry Kasparov contra Veselin Topalov.

Sin embargo, no se puede olvidar que el béisbol, el futbol, el baloncesto y el futbol americano, aunque generan pasiones (unos más que otros) y para muchos son lo más importante en sus vidas, son, al final, actividades lúdicas, un entretenimiento, una diversión.

Con excepción de los que consideran a Tigres y Rayados como el centro de su universo, el alfa y omega de su personalidad, quien va a un parque a ver deportistas profesionales lo hace para divertirse, para olvidarse de su día a día, para tomarse una (o doce) cervezas y pasarla bien.

No conozco a nadie que considere sano que, cada vez que las Rayas o los Universitarios son derrotados, entren en depresión, se vuelvan violentos, revienten la televisión o se desquiten con la familia.

¿Por qué habría de ser diferente con Sultanes?

Es verdad: en el BBVA el famoso Tercer Tiempo, que es lo más parecido a la Terraza Sultán, se suspende cuando los locales pierden, pero a nadie parece importarle.

Al final, lo que importa es pasarla bien y cada quien sabe cómo lo hace, ya sea bailando la víbora de la mar o anotando las estadísticas de bateadores y jugadores.

Dejen que la raza se divierta. Conozco ciudades donde darían la mano derecha por tener un equipo profesional de béisbol que les dé algo de alegría de cuando en cuando.

[email protected]

También te podría interesar esta noticia en Hora Cero

- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -
- Anuncio -