Desde golizas hasta resultados poco comprensible, son los que se están dando en este primer en$ayo de la FIFA buscando, con su Mundial de Clubes, incrementar las ya repletas arcas de su poder económico. Que si sale bien, ni duda tenga que lo tratarán de hacer oficial por lo menos cada cuatro años. Del formato y muchas otras cosas, ellos, los fifos de la fiforria, se harán cargo.
Muy al estilo FIFA, favoreciendo a uno de los equipos anfitriones, al Inter de Miami lo enfrentaron ante un rival aparentemente débil, Al-Ahly de Egipto, y no pudieron inaugurar el torneo con un triunfo como ellos lo hubiesen tenido programado. Triste inauguración 0-0.
Luego siguieron las presentaciones de dos de los equipos favoritos para llegar a los partidos que acercan al título de este torneo y ahí si se vieron las diferencias, el Bayern Munich quien no tuvo piedad del Auckland City y lo goleó 10-0, aunque pudieron ser más; y más tarde el flamante campeón de la Champions, el París Saint-Germain, goleó 4-0 al Atlético de Madrid, quien por más que trataba de ser rival, no pudo con el campeón.
Tocó el turno al Chelsea que enfrentó al eliminador del América, el LAFC, quien por más que opuso resistencia, se fue derrotado con un marcador más decoroso 2-0; siguió un partido más equilibrado, Boca Juniors vs. Benfica, y tan equilibrado resultó, que el marcador terminó 2-2. Aquí podemos señalar como dice el refrán popular, “para que la cuña apriete…”, pues los goles del equipo portugués fueron de los argentinos Ángel Di María y Nicolás Otamendi. Empate argentino.
En este partido el encargado de dirigirlo fue el árbitro mexicano César Arturo Ramos de muy buen trabajo, quien contó con el apoyo divino de la Virgen de Guadalupe, cuando expulsó a un jugador por una falta grave.
Y llegó el día y la hora del debut del equipo Monterrey en el grupo que su servidor considera el más competitivo de los otros, al enfrentarse al subcampeón de la Champions, al Internazionale de Milán, y aunque habrá lectores que no coincidan con su servidor, el equipo regio, le pintó la cara al subcampeón y lo tuvo al borde de la derrota.
Para su servidor, el gol del Internazionale fue conseguido por un fuera de juego muy claro de dos jugadores del equipo italiano, que el asistente no señaló con su banderola y los del VAR, estaban “chupando tranquilos en el BAR”; y poco faltó para que el dicho futbolero que reza, “goles que no anotas te los anotan” se cumpliera.
Un empate que deja buen sabor de boca a los aficionados regios, y que deberán refrendarlo en sus siguientes partidos contra River y contra Urawa Reds. Veremos y comentaremos para ustedes.
Nos leemos en la próxima.


