‘A la argentina’

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Dos marcadores iguales, diferentes circunstancias.

Tigres obtuvo su primer triunfo en semanas y el Monterrey tropezó en León en un partido donde quedó la impresión de que, pudieron estar tirando tres días y no la iban a meter.

Los felinos con su nueva estrella que vende boletos y le devuelve confianza a la grada, se enfrentó a un tozudo Atlante que trata de sobrevivir en el fútbol de Primera con un equipo y una dirección técnica de segunda.

Y no lo necesitaban, pero el silbante –probablemente incentivado de alguna forma desde Tijuana– le echó la mano al Tigre con una segunda amarilla por una infracción que existió en su imaginación. 

El jugador felino, se tiró una maroma como si lo hubieran fracturado, pero fue una actuación deplorable, como en la película de Rocky donde el guante pasaba a 10 cms, de la cara y se sacudía como si le  hubieran dado con un marro. 

De hecho, pensamos, tal vez ilusamente, que a la llegada del nuevo entrenador, les pediría dejar de  jugar “a la argentina”, dejándose caer, fingiendo faltas, dramatizando como señoras y reclamando todo. Y no. Lo siguen haciendo. Ya es su estilo de equipo mugroso. En fin. 

Ante el Atlante, le digo, que ni siquiera hubiera hecho falta aquella roja que se inventó el silbante, uno de los peores de la Liga. Tarde que temprano Tigres hallaría el camino al arco como al final sucedió. 

No se vio mucha diferencia en cuanto a la forma de jugar semanas atrás, y anoche. 

El penal –ese sí, perfectamente marcado– lo regaló Puente, igual que la semana pasada el arquero felino regaló un gol y el otro argentino un penal. Igualito. Malditas apuestas, dijo mi compadre…

La buena noticia es que la directiva, has de cuenta que tocó la flauta como el burro.

Echar al Gerardo Torrado de la vicepresidencia deportiva fue no un acierto, sino la reparación de haberlo traído. Elegir al profe Vucetich fue un acierto, pero al ver que los directivos ni le entienden, ni le saben, ni les gusta el fútbol y ven a los futbolistas como “activos”, no como personas con familia y profesionales, se las dejó caer. Se dio cuenta de la falta de conocimiento en varios órdenes futbolísticos, vio la oportunidad y no la dejó pasar. Tiró el anzuelo y sacó un pez gordo. Muy gordo…

Ojala les quite lo mañoso a los jugadores. El odio que se han ganado los argentinos en el mundo es por eso, por roñosos, por tramposos y Tigres esa imagen proyecta.  

El regreso de la gente a la tribuna y el triunfo te habla de que están en camino de corregir lo mal que habían hecho. Aunque traen todavía un lastre pesado

Hay algunos que nada tienen qué hacer en ese equipo y algunos otros que nunca debieron llegar. De pantalón largo incluido. 

Ya habrá tiempo de limpiar el tiradero… 

Y le decía del Monterrey que tuvo una noche desafortunada en el Bajío. 

Nunca tuvieron el tino para horadar el arco leonés, ni jugando más de media hora con uno más.

El árbitro, un tipo pusilánime que ni teniendo gafete FIFA sabe aplicar las reglas, le sacó del área un penal a Ocampos. La regla no dice que debe marcarse una falta donde inició la infracción. El defensor empuja a Lucas cuando tiene el pie derecho ya en la línea, que  se considera parte de la zona que delimita. Punto. 

¿Porqué no lo marcó?…. ve tú saber.

No creo que tenga qué ver el hecho que las los casinos sean los dueños de este juego, pero uno nunca sabe.

Igual, el Monterrey jamás tuvo la claridad para encontrar los espacios y aprovecharlos. 

Corona se cansó de ganar todos los duelos por las bandas; nunca hubo conexión con los del área. Y a eso le agregas fallas como la que provocó el penal en contra, o la que deja ir De la Rosa, sin arquero, a cuatro metros de la línea. Ufff!.

Circunstancias raras del juego. No sabes, si no ocurren, el resultado habría sido otro. Igual y sí…

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