¡Arrivederci Italia!

Últimas Noticias

Era un 28 de junio de 1994, yo estaba en el palco de prensa en el estadio de Washington DC y allí nació mi animadversión contra la selección de Italia. Por eso disfrute en grande su eliminación de su tercer mundial consecutivo a manos de Bosnia Herzegovina en tanda de penales.

Le platico que por azares del destino en esa ocasión me designaron el área de prensa donde predominaban los italianos y solo estaba acompañado de un periodista mexicano nacido en Los Angeles.

Era historia de siempre, los europeos aplastaban a los nuestros en cada juego, pero en esa ocasión el primer tiempo se fue con un empate a cero goles y el partido estaba sumamente cerrado.

A los 48 minutos aparece Daniel Massaro para poner arriba a europeos y en ese momento todos los periodistas italianos se nos dejaron venir con gritos ofensivos contra un servidor, por ser el único mexicano, porque consideraban a mi compañero como californiano.

Aunque no hablo italiano -en traducción clara-, gritaban que apestaba a tortilla y frijoles por mi presencia, sobre todo porque sentían que nos iban a borrar del campo.

Pero cuál fue la sorpresa cuando el equipo de Miguel Mejía Baron comenzó a tocar la bola con gran clase, y luego de tres aproximaciones aparece un tiro de larga distancia de Marcelino Bernal al 57 para empatar el duelo.

En ese momento me olvide de todo, sobre todo que era reportero me paré, grité como loco y me dirigí a los italos a quienes les dije: “a chingar a su madre cabrones”.

Me ganó la pasión, la emoción, los colores y créalo, México seguía atacando y los italianos se salvaron de mas goles. Con ese empate los nuestros tomaron el primer lugar del grupo con cuatro puntos por mejor diferencia de goles.

Esta anécdota la he contado a mis alumnos e incluso la deje plasmada en mi Libro Pluma Azul.

A partir de entonces, cada vez que juegan estos tipos, mis apuestas y pronósticos es contra ellos.

N merecían avanzar, Bosnia los trapeó por completo pero se fueron a tanda de penales y adiós el país de la bota.

Seguramente dirán que perdí objetividad ante los italianos, pero eso poco me importa, disfruté mucho aquel juego histórico y siempre voy a disfrutar verlos fuera de cada competencia sin importar que tengan cuatro títulos mundiales.

Incluso en el juego su técnico se vio igual de nefasto que Javier Aguirre cuando encaró a un jugador contrario que buscaba el balón afanosamente en la banca.

- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -