El deporte está yendo a una era donde los equipos ricos dominan, los de clase media compiten, los de clase baja animan. Ya sea individual o colectivo, el deporte depende del dinero, de la capacidad económica de tener al mejor equipo detrás para asegurar una preparación impecable en aras de enfrentar a los rivales.
Actualmente el modelo se basa en tener crédito para todo, al menos en el futbol, se maneja en base a pagos, difícilmente se escuchan transferencias de jugadores de contado, e incluso equipos como Barcelona que tienen que mostrar apalancamientos para poder endeudarse o demostrar que tienen algo que vender para no caer en impagos.
El hambre por el dinero desde jugadores hasta directivos, pasando por todos los intermediarios usuales, las cantidades de dinero que se manejan son obscenas para los aficionados que llegan en transporte público después de haber empeñado hasta el alma para comprar un boleto.
Que pasaría si todo se rigiera por un presupuesto y nadie pudiera gastar mas de lo que pudiera, si los equipos no tuvieran la oportunidad de dinero del medio oriente y solo se rigieran por lo generado en base a la liga, equipo, patrocinios y demás ingresos; como sería si el Barcelona no pudiera endeudarse o el City solo tuviera un presupuesto fuera de la chequera del jeque, será que nos interesaría una liga mas equitativa o simplemente queremos ver jugadores como Cristiano Ronaldo ganar 200 millones de dólares al año.
Más allá del dinero de medio oriente, cada año los costos se transmiten a los aficionados, la base de la pirámide hace cada vez más sacrificios y a su vez, los jugadores millonarios tienen más exigencias en la cancha y fuera de ella. La frustración asociada es proporcional al gasto en boletos y camisetas, viajes y comida en los estadios, por lo que solo el triunfo y los campeonatos ayudan a olvidar la cartera vacía, todo por un momento de euforia que se acaba en dos semanas cuando empieza el siguiente torneo.
No solo los billonarios del otro lado del mundo se han sentido atraídos por el deporte, para limpiar imagen o mostrar musculo financiero, sino que ahora los grupos de inversión en el mundo, especialmente los occidentales buscan invertir en ligas como la mexicana, donde los últimos años han buscado fusionar los partidos entre México y USA, y ahora invierten en equipos como Querétaro, que son buen ensayo para posibles inversiones futuras, como las de Apolo, el famoso fondo de inversión que quiere dominar la Liga MX, pero la historia nos dice que solo encarecen lo que toquen para revenderlo, porque no buscan hacer labor social, sino ganar dinero.
Al final, la reflexión es que la fuente de dinero es el interés de la afición, una que no tiene fondos ilimitados, que los más apasionados son los de las zonas populares, los de mas dinero van y se toman selfis, por lo que el deporte reciente la falta de pasión, en intercambio por más dinero. Por otro lado, de igual manera sería interesante tener ligas donde ganaran quienes supieran como gastar, no solo tener fondos ilimitados y ganar y ganar hasta que se vuelve aburrido, porque aun entre ricos hay pedigree y cuando no se gana, lo peor de la afición sale a flote y se quejan hasta del papel de baño de estadio.
El último intento fue la Superliga, donde los grandes querían todo el dinero enfrentándose entre ellos, síntoma que se les acaba las ideas de donde rascar billetes, así que…esperemos más ideas locas como la Leagues Cup, la Superliga y torneos que se jueguen en Arabia, como la copa española.
Veremos a donde nos llevan los dirigentes, los dueños del dinero y el marketing, somos simples espectadores de butaca o de televisión, cuya atención fácilmente puede dirigirse a otro lugar cuando el espectáculo no satisfaga, pero mientras tengamos el sentido de pertenencia, seremos esclavos cautivos de nuestra pasión, una con la juegan los equipos que todo lo tienen a crédito, pagando mañana lo que deben hoy y así mantener un ciclo eterno de crédito…económico y con la afición.
¡Saludos desde el estadio!


