Después de dos meses de obligada inactividad competitiva, el ciclista mexicano Isaac del Toro regresará este domingo 7 de junio a su campo profesional en la carrera Auvernia-Ródano-Alpes, antesala del Tour de Francia.
Lo habíamos sentenciado con anterioridad en estas modestas líneas de opinión: para que un ciclista se mantenga en la élite intervienen diversos factores, entre ellos la salud, que frecuentemente se altera por la exigencia física del ciclismo de fondo, y otra, por las caídas que son pan de todos los días.
Lo segundo le pasó al estelar Del Toro el 8 de abril en la tercera etapa de la Vuelta al País al Vasco, o Itzulia. Ese día, estando en el pelotón, por alguna razón que nunca se supo con certeza, se golpeó con algo o con alguien y fue al piso.
Tuvo rotura fibrilar, lo que se conoce comúnmente como desgarro, en el muslo derecho. Se rompe el músculo y vasos capilares, provocando dolor, inflamación, movilidad limitada y moretones. Fue tan fuerte el trancazo del mexicano que, hasta el simple hecho de mantenerse de pie, le causaba tremendo dolor.
Si bien se perdió algunas carreras, que fueron la Amstel Gold Race, Flecha Wallona y Lieja-Bastogne-Lieja, no le representaban más que rodar para apoyar al líder y para hacer kilómetros a alta intensidad, por el hecho de no ser su especialidad; carreras clásicas de un día, eso sí, de alto nivel.
El Giro de Italia pasó, ganado por el danés Vingegaard, pero ya se sabía que Del Toro no iría a ese Grand Tour, en el que había sido segundo el año pasado, porque fue designado para acompañar este año al líder de su equipo, Tadej Pogacar, quien buscará ganar la ronda gala por quinta ocasión y así prolongar su legado deportivo.
Ahora las expectativas sobre la joya mexicana se centran en lo que pueda hacer en el Tour de Francia. Si realmente se recuperó física y emocionalmente para volver a rodar con categoría entre la élite.
Ojalá esté en forma y como lo dijimos también aquí, no irá al Tour como corredor libre, sino que irá a “camellar”, a trabajar, sobre todo en la montaña, tipo Sepp Kuss para Vingegaard en el reciente Giro.
En una de esas, así como a Kuss, que se le dio la oportunidad cuando ya su líder estaba consolidado en el liderato del Giro, de que fuera por una etapa de montaña y con soberbia maestría la ganó, así se le pudiera presentar una oportunidad al mexicano.
El Tour Auvernia, que con diversos nombres data de 1947, tendrá 8 días de carrera con mil 200 km de por medio sobre terreno montañoso, principalmente. El año pasado lo ganó el jefe de filas del equipo del mexicano, el esloveno Pogacar, seguido del danés Vingegaard y del alemán Florian Lipowitz.
Aunque Del Toro esté inscrito como el segundo hombre fuerte de su equipo, más que ir por la general e incluso por alguna etapa, la labor de Del Toro deberá enfocarse en rodar kilómetros de calidad, apoyar hasta donde pueda y retomar la confianza sobre la bicicleta.
Sabemos que su ímpetu lo puede llevar a desafiar todas las contrariedades, pero él no se manda solo y debe acatar las órdenes de su director de carrera.
El principal favorito en esta prueba es la joven sensación del momento, el francés Paul Seixas, del Decathlon. Pero también están el irlandés Ben Healy, de EF; el español Juan Ayuso, de Lidl; el colombiano Daniel Felipe Martínez, del Red Bull, y el estadounidense Mateo Jorgenson, del Visma.


