Arrancó la fecha dos de la Liga MX con malas noticias para los dos equipos regios. Uno empatando en casa y el otro tropezando, en tierras de la Feria de San Marcos.
Las transmisiones de ambos encuentros de Azteca y Fox, infames. En la de San Nicolás, mandaron a la reserva a la cabina de transmisión con el Warrior, el alburero atlista de Medrano e hicieron debutar al Villa Villa en la crónica. Pobre.
Los fans felinos lo hicieron pedazos porque no le puso emoción a su gol. En descargo de Villa Villa hay qué decir que por lo menos fue honesto. No fingió emoción, como los otros que hacen como que se emocionan, pero este muchacho, que normalmente es reportero de cancha, cantó el gol del chaparro Gorri como argentino sufriendo la estocada hasta la empuñadura de Rafa Paz.
En la transmisión de Fox estaban Aguinaga y Yosgarth Gutiérrez, un ex arquero que hizo su carrera en la banca en la banca cementera.
De los dos no se hace un buen analista de fútbol, ni con mucha buena voluntad. El cronista quien sabe quien sería. Pésimo.
El Monterrey hizo un partido valiente e intentó, pero será difícil para el DT avanzar con varios tipos que tiene ahí en su zona baja y que son malitos. Y no es nuevo.
Tengo años cuestionando el nivel futbolístico de Medina, pero seguramente los directivos que lo trajeron saben más que uno. Por eso está ahí. Rica Chávez está a años luz de lo que jugaba en San Luis. Hoy es una sombra.
Entre él, Rodríguez que en lugar de despejar se queda viendo el balón y les anotan el segundo; y Medina con su estúpida roja, le deben explicaciones a la gente.
El resto del equipo jugó atrevido, haciendo el trabajo del colombiano, mientras descansaba y sus compañeros se partían el alma por él, tratando de defender, tener la pelota y salir jugando. En todo momento lo intentaron como si fueran 11… y eran nueve.
Sin Medina, y sin Rossi, un fantasma en sus dos apariciones. Orbelín trató en su presentación ayudar en zona baja y buscando la salida siempre con Ocampos, y Kuyper que jalaban la carreta al frente.
Almeyda tiene que darse cuenta, si no lo ha hecho, que tiene que ponerles un marcador a sus defensas porque regalan espacios como si fueran dulces en Halloween. Orellano ya jugó más o menos bien el partido pasado.
Esperemos la fecha 7 a ver si le da su gana otra vez. Y bueno, los Tigres buscaban su primera victoria ante el modesto equipo potosino y les sacaron los calcetines sin quitarles los zapatos.
Desde el torneo pasado les tomaron la medida y ya saben que los actuales felinos es un equipo flojito que de pronto aprieta, pero de pronto afloja. Les falta un centro delantero y un entrenador… pero deben jugársela con lo que hay.
No tiene quien haga goles y deben improvisar con Herrera, que no sabe cómo se juega en esa zona. El que tienen, estaba tomando un merecido descanso tras el intenso y agotador Mundial que jugó, pero tampoco sabe meter goles. Y nada más anota, a veces, en torneos internacionales, en la LIga le resulta casi imposible.
Reparte más patadas que tiros a puerta. La afición terminó muy empadronada y hubo quienes le reclamaron al payaso con guantes al final y se ofendió mucho que le exigieran.
Les picas tantito la cresta y se hacen los ofendidos; como cuando dan patadas y ellos son los que se tiran al piso a retorcerse “de dolor”. Argentinos al fin…
Al final, la raza se contentó con Intocable, por el coraje que les provocaron sus incomparables… Así les ven la cara…
Infames los de TV…

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