El señor Guardiola es un entrenador que parece haber sido tocado por Dios desde el inicio de su carrera, triunfo tras triunfo, conferencias de prensa épicas, un estilo definido que atrae a las masas, manejo de vestidor que invita a disfrutar lo que pasa en el rectángulo verde aunado a un verbo que embelesa a muchos aficionados y periodistas que gustan de este deporte llamado fútbol.
Como jugador fue un tipo de buen pie, inteligencia que ayudaba a sus entrenadores y un liderazgo que invitaba a sus compañeros a ganar; pero como entrenador, director técnico, psicólogo o formador, como deseen llamarle o catalogarle, Pep parece haber absorbido cada gramo de conocimiento de sus compañeros, entrenadores, directivos y de cada liga en la cual estuvo participando.
Un trotamundos cuya misión ha sido canalizar el arte de dirigir en algo bello que sus jugadores sabe ejecutar con una perfección que hace creer que este señor es merecedor de estar en el Olimpo de la dirección técnica en la historia del futbol mundial.
Toque tras toque, el balón parece dirigido a donde fue planeado, horas de prevención y de estudio con su cuerpo técnico, sus jugadores para traernos algo bello emanado del esférico que mueve a 22 jugadores para pelear por el mismo.
La confianza que genera entorno a sus gestiones es tal que los dueños de gran parte de la riqueza mundial lo eligieron para dirigir su proyecto, no es fácil que tiren dinero a carretadas a cualquiera, pero olieron la sensación de triunfo en forma artística que Pep inyecta en sus equipos. No a cualquier persona con diploma de entrenador se le puede entregar las llaves de los billetes para saberlos gastar inteligentemente; Sí, el catalán ha recibido recursos a granel; Sí, Pep necesita de grandes jugadores para ganar; si, si y si, pero no cualquiera tiene la capacidad de gestionar un vestidor de divas, convencerlos y hacerlos jugar al pie de la letra bajo un concepto llamado espectáculo.
En la parábola de las talentos que nos describe la Biblia, se le dan unos tantos a varias personas, unos los multiplican, otros los esconden, Guardiola es el que recibió, trabajó, invirtió y entregó más de lo esperado, de ahí la confianza de los dioses del fútbol para darle la oportunidad del buen toque, buen gusto, buena gestión y sobre todo, buenos resultados para al final cuando se retire, tenga la tranquilidad de haber hecho su labor de manera que tal que todos recordaremos en la historia que existió un técnico llamado Joseph Guardiola.
Buen verbo, una copa de vino, un puro y tardes mágicas de fútbol, gente en la tribuna, en las dirigencias y en los patrocinios aventando billetes para disfrutar el show, Guardiola puede dormir tranquilo, lo que no logró en Múnich hoy lo disfruta en Manchester, los frutos de Barcelona se replican en las tierras por las que camina y hoy se comenta que 2025 será su último año en su actual club por lo que algún lugar luchará por la oportunidad de ser tocado por el verdadero “Rey Midas” del fútbol.
El tiempo pone a cada quien en su lugar, no es el inicio, es el camino y como lo percibamos en el final…
¡Saludos desde el Sillón!


