Manolo

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Manolo Lapuente fue considerado uno de los sabios del futbol mexicano. Recientemente fallecido, el entrenador poblano tuvo una trayectoria con buena fama y reconocimiento sobrado. Transitó con éxito de la cancha al banquillo. Ya se sabe: para un futbolista no hay mejor medicina, para aliviar la nostalgia del juego, que convirtiéndose en estratega para decirle a los demás cómo deben de jugar.

En el entorno mexicano resultadista Manolo pudo sobreponerse a directivos estultos que solo querían pirotecnia y enseñó que muchas veces el hilado paciente da mejores resultados que la acelerada máquina de costuras. En el nuevo milenio fue contratado por Tigres. Luego de algunos cuantos juegos, se decidieron a echarlo. Decepcionado y molesto, lamentaba que no le dieran tiempo de madurar su proyecto. “Claro que no tenía las maletas hechas; yo esperaba quedarme más tiempo para hacer de este un gran equipo”, dijo, mientras le cerraban la puerta en la cara.

Independientemente de las determinaciones precipitadas de los hombres de pantalón largo, muchos de ellos sin preparación, desde mucho antes de este tropiezo había demostrado su verdadero precio. Lo mostró en el Mundial de Francia 98. La Selección Mexicana de ese año fue, a mi entender, la mejor que ha participado en alguna copa del mundo. No se consiguieron los objetivos, al quedarse cortos en ese risible concepto del quinto partido, pero el Tri demostró que podía jugar un gran futbol.

El que desembarcó en esa copa no era solo de un cuadro excepcional de grandes jugadores. En realidad, el éxito de ese grupo en Francia se debía a la dirección técnica, desde donde se determinaba la gestión táctica de decisiones en la cancha para pasarse el balón; el lapuentismo sorprendió a potencias como Holanda o Alemania.

Destacaban en ese once irrepetible figuras como Jorge Campos, Raúl Rodrígo Lara, Claudio Suárez, Ramón Ramírez, Pavel Pardo, Duilio Davino, Alberto García Aspe, Cuauhtémoc Blanco y Luis Hernández, Germán Villa, Jesús Arellano, entre algunos otros que armaron un excelente menú a la carta del seleccionador.

Nada les salió mal. Excepto que, en octavos de final, enfrentaron a la briosa selección de Alemania que se les impuso más por motivos culturales que por futbol. Ellos están acostumbrados a bregar, contra la corriente. Su país quedó destruido después de la segunda Gran Guerra y ahora están entre los líderes del planeta. La mentalidad como una plusvalía social en el país es una marca de nacimiento. Y México, bueno, habrá que decir que no tiene la suficiente fortaleza para sostener la espada en alto cuando ha retado a los poderosos. Se cansa pronto y sucumbe.

Pero Manolo se esforzó hasta donde pudo para darle entereza al once mexicano. Francia 98 fue de lo mejor que le ha ocurrido al deporte del país, con una seguidilla de grandes partidos. Lapuente estuvo del lado de sus muchachos para hacer que resistieran el vendaval y sacó lo mejor de cada uno de ellos.

Lo mismo hizo cuando estuvo en la Liga. Convirtió al Necaxa en el equipo de los 90s. También le dio copas a Puebla y América.

Dejó una enseñanza duradera a asistentes que lo observaban con reverencia. La escuela tuvo a sus discípulos más aventajados en José Manuel de la Torre, Mario Carrillo, Luis Fernando Tena y Raúl Arias. Como bien lo aprendieron, el orden en la defensa les daba la oportunidad de hacer transiciones rápidas, al recuperar el balón, para hacer contrataques de trazos largos.

Los jugadores que convivieron con él destacan su buen trato como DT. En alguna entrevista dijo que, cuando era jugador, detestaba a los entrenadores gritones o malhumorados. Por eso, cuando le tocó su propia experiencia como adiestrador, buscó promover un trato afable con los pupilos. No era de gritoneos, ni de rebatingas. Lo suyo era motivar al futbolista, robustecer su confianza y darles indicaciones de pizarrón desde entes de los partidos, porque al momento que estaban ya en la cancha, dependían de sus habilidades y decisiones.

Se ha ido Manolo La Puente, un tipo que sabía todo del balompié.

El futbol mexicano lo extrañará.

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