Y ahora ¿no pudo este árbitro darnos el pase a la Final? Gato, Gato. Gato, ¿dónde andas?, ¿por qué nos abandonaste? Y para acabarla de amolar, el VAR nos sancionó con un penalti por un simple jaloncito y nos anulan un gol por un simple pie adelantado. Gato, Gato, Gato ¿dónde andabas?
¡Ah, caray! ¿Qué tiene que ver el Gato aquí? Nada, pero a lo mejor pudo mover sus “garras” y darles una ayudadita a sus familiares, al fin y al cabo son felinos los dos, Gato y Tigre, pero la ayuda de lo alto cielo no llegó.

Aunque sería lógico pensar y esperar que un equipo que tira a gol 15 o más veces en el primer tiempo y otras más en el segundo tiempo. Con suerte y haya anotado por lo menos un par de goles; pero si no tiras a gol en todo el partido y las que tiras van desviadas de la portería rival, creo que sus oportunidades de anotar gol y ganar el partido se reducen a nada; ahora agrega que te estás enfrentando al líder general del torneo, pues como dicen los chavos “está cañón”.
Tigres llevaba todas las de perder pues un empate global no le daba el pase a la Final. Aquí, en esta serie, tenía que ganar a como diera lugar, pero ni a la portería se acercaron y así, difícilmente, podrían aspirar a ganar.
No tratemos de encontrar culpables, porque aquí son todos, todos.
Toluca simplemente mostró su jerarquía e impuso condiciones desde el primer partido jugado en el Universitario y las refrendó en su casa ante un equipo felino que no le encontró nunca la cuadratura al círculo o lo que es lo mismo, nunca pudo “agarrar el chirrión por el palito”.
Mañana platicamos de la otra Semifinal.


