Una vez mas se manifestó la violencia en el estadio BBVA, ni con el equipo siendo superlíder, ni jugando bien, ni con promociones en las entradas, cual es entonces la causa raíz para que algunos aficionados busquen arreglar a golpes cualquiera que haya sido la situación en las gradas.
La violencia no es resultado del fútbol, es una manifestación de algo más que cada persona trae en sus vidas que detona una reacción de tal magnitud hacia otra persona, en este caso un desconocido que se sienta cerca en un estadio de futbol.
Qué más se puede hacer para detener a los violentos en los estadios, tal vez mas seguridad, tal vez aplicar la medida del FAN ID para no dejar entrar a quienes sean vetados. No importa el estrato social, la violencia se ha manifestado en todas las zonas de un estadio, ya sea butaca general o zona de palcos, pero es mas frecuente en zona de barras de animación, ésta vez no fue la excepción.
Las famosas barras, son animadores de un partido, sus cánticos ponen ambiente que difícilmente se podría replicar sin tener un grupo organizado que memorice cánticos hacia el equipo favorito, pero es también un foco de violencia ya que es común que haya algunos integrantes con actitudes pandilleriles que rompan el intento de control de cualquier persona que se considere líder de estos grupos.
Muchos llaman a la extinción de las barras, otros a prohibirles la entrada, se les acusa de generar violencia causar temor en otros aficionados que solo desean disfrutar un buen partido tener un momento de esparcimiento, pero las razones que tengan estos jóvenes y no tan jóvenes solamente ellos las saben, si es la situación económica, el entorno social o experiencias de la vida, al final el resultado es un caos que es difícil de controlar una vez manifestado, por lo que las autoridades, el club y el entorno deportivo deberíamos analizar que podemos hacer al respecto de este delicado tema.
Cada vez que me traslado para el estadio, en las calles aledañas hay fiestas previas y cientos de jóvenes caminan con cerveza en mano desde horas antes del partido, no es algo que me han contado, lo veo con mis propios ojos y ya dentro del estadio el consumo de este no vital líquido es algo que se da sin control, nadie sabe cuantos vasos del líquido amarillo consume cada persona, porque lo que importan son las ventas.
No quiero decir que sin alcohol se erradique la violencia, pero es probable la reduzca, complementando con otras medidas como mayor seguridad y sobre todo policías mejor entrenados para tratar situaciones como la vivida el sábado pasado.
La creación del FAN ID se supone ayudará a no dar acceso a quienes se encuentren responsables de actos violentos, por ahora no se ha implementado completamente por el riesgo de que muchas personas se queden fuera por no saber usar esta aplicación, pero deberá acelerarse esta medida para estrenarla con los responsables de la violencia reciente.
La afición tomó un papel más relevante con las redes sociales, se creen protagonistas porque desde los medios por años así se les hizo ver, con el afán de atraer masas se les dio un poder que ahora desean ejercer con manifestaciones, mantas, hieleras con cabezas y gritos groseros y cánticos dedicados.
Muchos aficionados manifiestan ese poder con los golpes, las groserías y otras maneras violentas, utilizan ese poder del aficionado de manera inadecuada y son pequeños pero caóticos grupos los que después ahuyentan a los aficionados que solo desean disfrutar de un partido de futbol.
Esta es la primera prueba real para la nueva directiva, lo que hagan ahorita sentará el precedente para los hechos futuros, la pasión violenta no debería ser tolerada, no importa la zona del estadio ni el poder adquisitivo; más allá de lo que hagan, el limitar el alcohol, el FAN ID y cualquier idea innovadora debería tomarse en cuenta, no se puede permitir de nuevo un suceso similar a riesgo de perder lo que tanto ha costado volver a ganar, la afición que está volviendo al estadio.
Esperando las medidas directivas, el llamado a la cordura es para la afición, que nuestro deporte favorito no se convierta en tierra de pasión violenta sino en un gozo que libere tensiones para todo aquel que lo desee.
Tiempo al tiempo…
¡Saludos desde el Sillón!

